Reproducimos el testimonio de una lectora que nos ha llegado via mail:
Mi cita fantasma
Les cuento mi historia de ghosting, siempre pensé que la definición de esto aplicaba para las personas que desaparecen completamente y en mi caso, mi chica fantasma fue y volvió tantas veces como se lo permití, paso a relatar…
Tengo 31 y soy lesbiana, vivo en una ciudad pequeña de Argentina, donde la comunidad LGBT, no es muy visible, al no estar fuera del armario, hace que las cosas se dificulten un poco más a la hora de citas y relaciones.
Con 31 años, siempre use app de citas, solo tuve dos parejas formales (que duraron como máximo 6 meses) y el resto fueron encuentros casuales. Explico todo esto para poner en contexto mi inexperiencia.
El drama comienza, cuando en Agosto, vía tinder, inicio una charlar con una chica, que durante mi adolescencia fue mi amor platónico, la conocía por haber compartido el instituto, siempre me pareció inalcanzable, básicamente porque es una lesbiana hecha y derecha, muy segura de sí misma (todo lo que me gustaría ser) y es la típica Chonga (como se dice aquí, a las tomboy, marimachos, en fin, una chica súper masculina) y ese tipo de mujeres son las que más me gustan.
Cuando comenzamos a charlar, ella muy segura de sí misma, inmediatamente quería que tengamos una cita, yo por mi parte, siempre fui insegura con mi cuerpo y al conocer chicas por app, trato de aclarar que no soy delgada (mido 1.60 y peso 85kilos), porque lamentablemente, tuve malas experiencia y no quiero pasar por un mal momento. Me responde, que no tiene problema con eso y que es algo que no le presta mayor importancia.
Cuando llega el día del encuentro, se la notaba un poco nerviosa y lo primero que me dice es –pensé que eras más gorda- (por como había hecho tanto énfasis en mi aspecto físico, aclaró) . Estuvimos charlando un rato y me invita a su departamento, miramos una película y nos besamos. Al final de la noche, me dice que le había gustado y que tenía muchas ganas de que sigamos conociéndonos y si me parecía bien, le gustaría que nos veamos para merendar el día siguiente, sería el domingo.
Llegado el domingo, le envió un mensaje al medio día, para organizar y saber si nos íbamos a ver, ella me responde a las tres de la tarde, diciéndome que tenía el cumpleaños del sobrino y que no nos podíamos juntar, esto me sonó a excusa, después de eso no respondió mas mis mensajes y supuse que tal vez, no le había gustado y que solo había sido amable.
Pasó casi una semana y me escribe, en tono de reclamo -que me había olvidado de ella y preguntándome porque no la había vuelto a contactar-, yo sintiendo que había mal interpretado las cosas, acepto otra cita, nos reunimos en su departamento, donde paso de todo y sexualmente hablando, fue una de las mejores experiencias que he tenido, estuvimos viéndonos todos los días durante una semana, pero esto duró poco, porque volvió a desaparecer.
Es así, que durante dos meses, se perdía semana de por medio, siempre que volvía a verla, le pedía que me aclare que pasaba, que si no quería algo formal, no tenía problema, pero ella siempre me decía, que hace mucho no le gustaba tanto alguien, que se veía en pareja conmigo y mil cosas más, que solo me confundían.
Llegado octubre y ella perdida por más de una semana, decido poner fin a la relación enviándole un mensaje bastante extenso, al que respondió fríamente,-ok, no te molesto más-.
Ya pasó un mes y a pesar de toda la ansiedad e inseguridades que me despertó, sigo pensándola y sintiéndome bastante estúpida por haber dejado que jugaran así conmigo. Pero a la vez, también pienso que exagere o estuve muy intensa, aunque ella siempre fue la que me decía que quería algo serio conmigo.
Por último, un dato no menor, es que su anterior pareja se suicidó, estuvo depresiva y recién ahora, después de 4 años, está volviendo a vincularse afectivamente.
No sé si esto justifica lo que me hizo, pero ayuda a entender.
Muchas gracias y escucho sus opiniones.