Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
No sé si soy yo quien está errada, pero no estoy para nada contenta con esta situación. Me separe hace aproximadamente un año de mi ex marido. Si me pongo a contarles de él, se me va la vida entera. Déspota, mujeriego, misógino, arcaico, mente cerrada, terrible con los niños (y tenemos dos) entre un sinfín de defectos más. Les he comentado solo los que me vinieron a la mente. Yo era la típica mujer tan enamorada que dejaba pasar todos estos defectos, no me malinterpreten, vaya que los veía, si estaban por todas partes, pero yo escogía por el bien de mi familia y por mí salud mental enfocarme en lo bueno, que ahora me doy cuenta era muy poco. Cosas que tenía este individuo que sacaban el pecho por el: era defensor acérrimo de su familia y amigos, muy divertido, del tipo de persona que todo el tiempo tiene un buen plan, sea playa, montaña, etc. De esos hombres que se ocupan de que a su gente no les falte nada. Eventualmente ocurrió lo inevitable y se enamoró de una de las tías con las que andaba y se fue de la casa. Obviamente me dolió, viví mi luto, pero eso es otro tema, ya superado.
Su familia es de esas conscientes y siempre me advirtieron que la relación no terminaría bien. La inconsciente que se quedó hasta el final fui yo. Como les dije el hombre era excelente proveedor, pero una vez que nos separamos, se desentendió completamente de mi y de los niños. Su hermano, que tiene la misma crianza, “tomó” su lugar y comenzó a hacer mercados para la casa, se ofreció a pagar la colegiatura de los niños, una que otra actividad recreativa de fines de semana y todo esto sin que yo pidiera nada. Lo que pensé fue que le apenaban las acciones de su hermano y por eso lo hacía. Debo aclarar que yo trabajo y puedo costear mis cosas y las de mis hijos, aunque no en la medida o nivel que lo hacía mi ex, o que lo puede hacer su hermano.
Pues rapidito comenzaron los problemas, la primera vez que se molestó fue en una reunión en casa de su madre, porque los niños llegaron con ropa “vieja” (que cabe recalcar estaba en perfecto estado) y no una de las mudas que el les había regalado recientemente. La segunda que me hizo fue porque postee unas fotografías de una salida con mis amigas, y su esposa, con quien me llevo bastante bien, me hizo saber que esto le había cabreado ya que “el se encargaba de mis hijos y yo me malgastaba mi poco dinero en chorradas”. Ya ahí me quedo claro clarito que era igual o peor que su hermano. La última que hizo fue que, en el cumpleaños de su mujer, yo llegué a la fiesta con dos botellas de vino, como cualquier persona con educación y me regaló el comentario mordaz de “¿A los niños no les hace falta nada? Mirando fijamente mis inocentes botellas de vino.
No cabron, obviamente no les falta nada. No le respondí así, porque no quiero más problemas con esa familia, ya que lamentablemente estoy atada a ellos hasta que mis hijos sean mayores de edad. Pero luego de ese día le envié un mensaje pasivo agresivo notificándole que su ayuda era innecesaria, y que ciertamente me había traído más disgustos que beneficios así que lo mejor era que lo cortáramos por lo sano
. No le he aceptado ni un chocolate desde entonces, pero se por mis hijos que a veces les hace llegar algo de dinero. Ya eso es diferente, no es conmigo así que no me meto. Y siempre que no me joda la vida pues no voy a preocuparme por ello. Que piensan
