Texto enviado por Vir Pino a [email protected]
El origen de esto tuvo su origen 12 años atrás, cuando mi hermana y él se conocieron, y cuando mi hermana tenía 19 añitos y yo 25.
Llevaban escasas semanas quedando y coincidiendo con la feria de nuestra ciudad, mi hermana me dijo: “Virgi, luego he quedado con este chico, vamos a ir a la feria y luego me quedaré a dormir en su casa para que no tenga que coger el coche a las tantas, así que si te pregunta mamá, estoy en casa de Vito” (Vito es su mejor amiga). En ese momento me convertí en cómplice de su coartada inventada.
Hasta ahí todo bien… hasta que llega el día siguiente.
Media mañana y la niña no viene. “Bueno, si se han acostado tarde, se levantarán tarde, es de lógica”. Pero ni yo misma me terminaba de convencer.
A medio día, casi para la hora de comer, mi madre me pregunta si yo sé si la niña viene a comer. Mierda, mierda, mierda… En ese momento tuve más miedo de mi madre que de que a mi hermana le hubiese pasado algo. Así que le escribo un whatsapp para preguntarle y así saber que está bien. Pero el Whatsapp no le llega… Ya me empiezo a poner nerviosa. Bueno, más, porque nerviosa ya hace rato que estaba. “Venga Virgi, que ya más de una vez te ha dicho que en la casa de este muchacho no hay mucha cobertura…”. Pasados unos minutos no aguanto más la presión y decido llamarla directamente. Mira si la despierto o le interrumpo el polvo que se joda, que hubiera dado señales de vida. Pero su móvil no daba señal. En ese momento me acordé de un incidente que había habido en la feria, a principios de semana, con una muchacha de su edad y unos impresentables que iban borrachos… Y entro en pánico. De todos los panoramas en los que podía imaginarme a mi hermana, en ninguno salía bien parada. Ni siquiera en el que está bien y llega a casa, porque ahí la que le iba a dar la del pulpo era yo.
Así que llegados ya este punto, como buena hermana mayor que se precie, me pongo en modo “Inspector Gadget” y llevo a cabo un despliegue detectivesco que ríete tú de la Interpol.
Primer paso: ponerme en contacto con Vito. Porque digo yo, que si ella era el gancho algo debería saber ¿No? Pues no, Vito no sólo no sabía nada sino que, después de mi llamada, ya éramos dos locas pensando que a mi hermana la habían secuestrado y vete tú a saber qué más le habían hecho.
Segundo paso: buscar al muchacho. ¿Problema? Yo del muchacho no sabía absolutamente nada. Bueno si, que se llamaba David, sin más. Pues ea, vamos a buscar a ese David secuestrador de hermanas menores. Para ello me voy a nuestra habitación, abro el portátil de mi hermana y abro el facebook, pidiéndoles a todos los santos que por favor se hubiera dejado la sesión abierta. Y… ¡¡¡BINGO!!! Sesión de facebook abierta, ya estaba más cerca del secuestrador de hermana pequeña.
Tercer paso: buscar a David. También podría haberse llamado Aurelio o algo… ¿Por qué el universo me lo estaba poniendo tan difícil? ¿Es que no era suficiente presión el hecho de que tanto la vida de mi hermana como la mía dependiera de que yo encontrara a su ligue de dos o tres semanas? Aunque pensándolo bien si se llega a llamar Antonio podría estar yo todavía buscándolo, también te digo… En fin, que pese a que es un nombre bastante común, el universo me dio una tregua y sólo tenía en su lista de amigos a dos David(es).
Cuarto paso: escribirle a David. Ahora tenía que debatirme entre a cuál de los dos David le escribía. ¿A uno? ¿A otro? ¿A los dos y correr el riesgo de meter en un follón con su hipotética pareja al David bueno? (El malo obviamente era el de mi hermana, que me la había secuestrado). En ese momento lo único que se me ocurrió es abrir el perfil de los dos y tirar de intuición… ¡Hemos venido a jugar! Y tengo que decir que aquí el universo también me dio una tregua, porque cuando abrí el perfil del “David bueno” y lo vi pensé: “Qué lástima, será el bueno, pero qué feíllo es…” así que lo descarté del tirón y me fui para el “David malo/guapo” y le hablé por Messenger, DESDE EL PERFIL DE MI HERMANA: “Hola David, soy Virgi, la hermana de Mari… ¿está ella contigo?”.
Llegados a este punto, os cuento cómo me cuentan ellos que fue la conversación cuando el muchacho vio que su rollete, al lado suya en el sofá, le había escrito un mensaje por facebook:
- Mari… ¿tú me has escrito por facebook?
- ¿Yo pa qué te voy a escribir por facebook si te tengo aquí al lado?
- Me acaba de llegar una notificación, que Mari P. me ha mandado un mensaje.
- Pues me habrán hackeado la cuenta, abre a ver qué es…
Y ahí, cuando ambos leyeron el mensaje: “Hola David, soy Virgi, la hermana de Mari… ¿está ella contigo?”, él se echó a reír y mi hermana hubiera preferido que la opción del hackeo.
Resulta que sí, que se habían acostado tarde, por lo tanto se habían levantado tarde y a mi hermana se le había quedado el teléfono sin batería y no se había dado cuenta de que estaba apagado…
Así que ese día, para evitar futuras confusiones y de que a mí me pudiera dar un paro cardiaco, David le dijo a mi hermana que estaría bien que yo tuviera su número y él el mío. Si, si, ese David que hasta hacía un rato había sido el mismísimo diablo… y él me grabó en su agenda como: “Virgi Psicópata”.
También he de decir que después de doce años ellos siguen juntos… ¡y casados! Y ya hace tiempo que me cambió el nombre en sus contactos. Después de tantos años y confianza, ya no soy “Virgi Psicópata”. Ahora soy “Cuñá Psicópata”. Y dice que no piensa cambiarlo en la vida…
