Estas Navidades han sido la gota que ha colmado el vaso, porque hace un tiempo que no soporto a mi cuñado. Es el típico que todo el día se queja de todo lo que organizamos, pero que no hace nada y además va de gratis a todos lados.
Llevamos tres años en los que las fiestas de Navidad nos las repartimos entre mi hermana mayor, mi madre y yo porque mi hermana, la pequeña, que es la mujer de este cuñado, dice que su casa es pequeña.
Con esa excusa, lleva tres años sin hacer absolutamente nada, ni ella ni él. Pero es que ni siquiera se ofrecen a traer el vino, el postre o a cocinar en su casa y traer la comida a alguna de las nuestras.
Esto ya se ha convertido en una rutina y lo mismo cuando hacemos comidas familiares, fuera de Navidades.
Lo que más me jode, es que encima critica absolutamente todo, que si la carne está poco hecha, que si el vino no es bueno, etc.
Llevo tres años tragando, pero ahora mismo no puedo más. La mañana de Reyes ya me jodió el día y decidí no quedarme a comer con mi familia porque si no iba a estallar. Mi madre sabe lo que me pasa, y me dice que mejor me quede callada, que evitemos un problema familiar, pero yo ya no puedo más y sé que si no digo algo, mi relación con mi hermana pequeña se va a enquistar para siempre. ¿ es mejor hablar o callar?
