Mi depresión mayor a los 28: se puede salir.

Inicio Foros Querido Diario Depresión / Ansiedad Mi depresión mayor a los 28: se puede salir.

  • Autor
    Entradas
  • Rosa Mª
    Invitado


    Rosa Mª on #1234552

    Hola chicas,

    Escribo para contar mi experiencia atravesando y tratando una depresión mayor con 28 años.

    Para dar contexto: soy una persona muy autoanalítica, autocrítica, autoexigente, complaciente, tímida e introvertida. Sabiendo esto, esta es un poco mi historia.

    Mi infancia transcurrió entre dos pequeños y tranquilos pueblecitos. Era una niña muy viva, curiosa y observadora. Siempre me rodeaba de adultos; me quedaba callada, escuchándolos hablar y aprendiendo de lo que decían.

    Nunca fui de tener muchos amigos. Tenía pocos, pero muy importantes para mí. De hecho, todavía siguen en mi vida.

    En el colegio era una niña responsable y sacaba muy buenas notas. Aunque se reían de mí por estar gordita, creo que nunca fui del todo consciente como para sufrirlo realmente. Al final tenía mis amigos, buen ambiente en casa y me sentía apoyada.

    Era feliz.

    Con la adolescencia llegaron las amistades, las quedadas y esa sensación de empezar a vivir más cosas. Pero también comenzaron responsabilidades que, viéndolo ahora, creo que no me correspondían.

     

    Mi madre tiene diagnosticada depresión mayor recurrente desde los 23 años. Mi padre trabajaba mucho y además nunca ha sido una persona resolutiva. Y estaba mi hermano pequeño, que se lleva cuatro años conmigo.

    Así que, desde los 11 años, empecé a encargarme de preparar a mi hermano por las mañanas para ir al colegio, darle de comer en el comedor escolar o asistir a reuniones del colegio para luego explicarle a mi madre lo que habían dicho.

    Más adelante también me hice cargo de todas las gestiones relacionadas con los estudios: becas, matrículas, solicitudes de transporte… tanto las mías como las de mi hermano.

    Después llegaron más responsabilidades: cocinar todos los días, limpiar la casa y seguir adelante con mis estudios mientras hacía un FP en horario de tardes.

    También pasé por una relación de seis años en la que fui utilizada prácticamente como un objeto sexual. Me dejó secuelas psicológicas que todavía hoy me afectan. Aun así, supe priorizarme, valorarme y salir de ahí.

    Después conocí al que pensé que era el amor de mi vida y empezamos a vivir juntos.

    Y aquí es donde, mirando atrás, considero que comenzó mi depresión.

    Tenía un trabajo que me encantaba, amigas maravillosas, una pareja que me quería y una familia presente. Desde fuera, mi vida parecía ideal. Pero yo me sentía profundamente sola.

    En el trabajo se aprovechaban de mí y me sobrecargaban constantemente. No me importaba demasiado porque adoraba ese lugar. A mis amigas apenas las veía porque vivían fuera y, poco a poco, dejé incluso de disfrutar las quedadas.

    Toda mi vida se redujo a la relación de pareja y a visitar a mis padres.

    Mi pareja era inmadura emocionalmente. Mentalmente no se había independizado y todas las responsabilidades acababan recayendo sobre mí. Además, los fantasmas de la relación anterior seguían persiguiéndome. Tampoco compartíamos tiempo de calidad y muchas veces me sentía sola incluso estando acompañada.

    Y por otro lado estaba mi madre, reprochándome constantemente que la había “abandonado”.

    Yo me sentía sin apoyos. Cansada. Vacía emocionalmente.

    No era capaz de sentir casi nada, salvo rabia y tristeza.

    Salir a comprar una simple barra de pan se convirtió en un esfuerzo enorme. Dejé de ducharme con frecuencia, de lavarme el pelo, de maquillarme. Y para mí el maquillaje siempre había sido una forma de expresión personal.

    Las noticias tristes no me generaban tristeza. Las buenas tampoco alegría. Todo me molestaba y reaccionaba constantemente a la defensiva porque necesitaba comprensión y ayuda, pero sentía que no la encontraba en ningún sitio.

    Empecé a desarrollar ansiedad social. Cada vez que salía a la calle sentía que todo el mundo me observaba, que estaba haciendo el ridículo y que cualquier lugar se volvía pequeño y agobiante.

    Recuerdo pensar constantemente que lo único que necesitaba era algo simple: salir al campo, pasar tiempo de calidad con mi pareja, ir a casa de mis padres y reírnos juntos comiendo. Pero el ambiente nunca acompañaba.

    Nunca tuve ataques de ansiedad como tal, aunque sí había sufrido episodios de desrealización y despersonalización durante la adolescencia.

    Con el tiempo entendí que estaba atravesando varios duelos internos a la vez.

    El primero fue el duelo de “perder” a mi madre. Su enfermedad empeoró y yo también crecí. Empecé a entender que sus valores no eran los míos, que no podía ayudarme como cuando era pequeña, que no tenía la verdad absoluta y que muchas veces había sido excesivamente crítica y exigente conmigo.

    Comprendí que mis decisiones tenía que tomarlas yo sola.

    También entendí que mi pareja no era el tipo de persona que yo necesitaba para construir mi vida. Era un buen chico, sí, pero yo ya pensaba en futuro mientras él ni siquiera se había planteado ciertas responsabilidades. Sentía que ejercía de madre constantemente y que, a cambio, recibía soledad.

    Y en el trabajo empecé a darme cuenta de que aquello que había comenzado como un reto personal lo había superado con creces, pero lo único que recibía eran más exigencias, cero conciliación y frustraciones ajenas descargadas sobre mí.

    Probablemente, en otro momento de mi vida, con más fortaleza mental, habría sabido poner límites: a mi madre, a mi pareja y a mi trabajo. Pero entonces ni siquiera sabía identificar qué era exactamente lo que me estaba destruyendo por dentro.

    Y, sinceramente, todavía hay cosas que no sé explicar.

    Todo esto duró alrededor de seis años. Aunque, realmente, empezó hace siete.

    Llevo un año en tratamiento con antidepresivos y diagnosticada de depresión mayor.

    La decisión de pedir ayuda llegó después de algunas visitas al psicólogo que me ayudaron a tomar decisiones importantes, entre ellas terminar mi relación de pareja.

    Yo ya estaba completamente desbordada.

    La ira se apoderaba de mí, perdía el control y discutía constantemente. Después llegaba el bajón, la culpa y los pensamientos autolíticos. Y entonces sentía pena de mí misma por haber llegado a un punto tan extremo.

    Pero entendí algo importante: si quería empezar una vida nueva, no podía permitir que las nuevas personas que llegaran a ella me conocieran desde ese lugar de dolor y descontrol.

    Actualmente vivo sola y soy capaz de llevar mi vida con mucha más tranquilidad.

    Puedo ir sola al supermercado sin sentir ansiedad social. Ya no necesito anticipar una quedada con una semana de antelación porque me generaba angustia; ahora puedo vivir esos planes de una forma mucho más natural.

    También he recuperado algo que antes no tenía: metas e ilusión por el futuro.

    Durante años intenté construir esos planes junto a mi anterior pareja, pero él no sabía qué quería hacer con su vida y yo terminé atrapada en una especie de limbo, sin respuestas claras y sin rumbo propio.

    Con el tiempo he aprendido a poner límites, tanto en el trabajo como en la relación con mis padres. Relativizo más las cosas, gestiono mejor lo que siento y ya no vivo constantemente desde la ira.

    Hoy puedo decir que soy más feliz.

    Todavía me cuesta hacer algunas cosas sola, como ciertos planes sociales o salir a pasear por mi cuenta. Pero ya no es un bloqueo paralizante. Sigue suponiendo un esfuerzo, sí, aunque ahora es un esfuerzo que puedo afrontar.


    🌸 Envía tus movidas a [email protected]
    👑 Los mejores chollos para ahorrar https://whatsapp.com/channel/0029VaCFabI1nozF5ZslTp3u


    Responder
    Mme. Desgrez
    Invitado


    Mme. Desgrez on #1234576

    ¡Enhorabuena! Un abrazo y adelante.

    Responder
    Pikolina
    Invitado


    Pikolina on #1234584

    Qué alegría que después de todo el camino estés mejor, aunque haya momentos duros.

    Gracias por compartir tu historia. Nunca se sabe a quién le puede ayudar leerte.

    Un beso bonita.

    Responder
    Kalima
    Invitado


    Kalima on #1235001

    Muchas gracias por contar tu historia, me parece que dado todo lo que cuentas no se puede hacer mejor, un abrazo y mucha fuerza, espero que la vida te traiga paz

    Responder
    FIS
    Invitado


    FIS on #1237353

    Gracias!!

    Responder
WeLoversize no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta web por colaboradores y usuarios del foro.
Las imágenes utilizadas para ilustrar los temas del foro pertenecen a un banco de fotos de pago y en ningún caso corresponden a los protagonistas de las historias.

Viendo 5 entradas - de la 1 a la 5 (de un total de 5)
Respuesta a: Mi depresión mayor a los 28: se puede salir.
Tu información: