Hola guapis!
No se muy bien por qué estoy escribiendo esto, llevaba tiempo queriendo hacerlo, pero más tipo desahogo que para algo en concreto… Perdonar de antemano por el texto, y gracias si lo leeis!
La cuestión es que justo antes de la pandemia empezó el «drama» que sigue viniendo a mi cabeza de vez en cuando y sigo preguntándome si tomé la decisión correcta… Justo antes de empezar el covid conocí a un chico por una amiga en común (le llamaré Juan), fue como una conexión instantánea, nos pasamos toda la noche hablando y riendo hasta que por la mañana, tras dormir un par de horas, nos fuimos cada uno por nuestro lado. Al día siguiente empezó a hablarme con la típica excusa, y desde entonces nuestras conversaciones por whatsapp se volvieron interminables. Como vivíamos relativamente lejos, hicimos planes de vernos al de tres semanas, cuál fue nuestra sorpresa cuando al de una semana nos encerraron en casa (todo esto sucedió en Salamanca, donde yo vivía por la universidad, él vivía en un pueblo a aproximadamente una hora en coche, pero yo volví a mi casa en Valencia).
Durante todo el tiempo que duró el confinamiento hablábamos sin parar cada día, nos convertimos en inseparables, nos reíamos y disfrutábamos infinitamente y poco a poco nos ibamos gustando cada vez más. De verdad que la conexión mental que sentíamos era preciosa, pero algo dentro de mi me hacía desconfiar, me hacía no saltar del todo.
El confinamiento terminó y nuestra conexión seguía siendo increible, hablabamos todo el día y cada conversación era mejor que la anterior (aunque yo seguía sintiendo esa inseguridad). Yo no iba a volver a Salamanca hasta Septiembre, ya que las clases serían online el resto del curso, así que ambos llevábamos la cuenta atrás para el encuentro en septiembre.
La cosa cambió cuando conocí a otro chico, llamémosle Pepe. Con él todo era distinto, todo parecía fluir (en plan amigos), todo parecía sencillo y divertido. Empezamos a dormir juntos de vez en cuando (solo dormir, era como que su presencia me transmitía paz). Hasta que un día pasó lo que pasó. Yo siempre fui transparente con Juan respecto a mis quedadas con Pepe y, aunque no las terminaba de entender, no le molestaba. Yo tenía la cabeza hecha un lío, sentía muchísimas cosas por Juan, pero mi miedo seguía ahí y con Pepe todo era sencillo.

Septiembre llegó y quedé con Juan. No lo hicimos bien. La idea inicial era pasar todo el día juntos, un día que teníamos planeado y era precioso, pero finalmente simplemente quedamos para cenar en el apartamento que compartía yo con mis amigas. En todo momento él estuvo muy tenso (yo también estaba nerviosa, pero a él se le notaba molesto), se quedó a dormir (también pasaron cosas, donde me sentí bastante incómoda por la situación general), y por la mañana se fue. Me quede con muy mala sensación, después de tanto tiempo esperando ese día y sentí que lo había estropeado con todo el lío de Pepe.
Yo no sabía que hacer con ninguno de los dos, a Pepe le parecía bien mi relación con Juan (ya que lo nuestro era solo sexo), pero Juan quería una relación, por lo que no le parecía bien mi relación con Pepe. Finalmente, seguí mi instinto y me quedé con Pepe. Al de unos meses empezamos una relación, que seguimos teniendo hasta hoy. Intenté mantener la relación con Juan, pero finalmente me dijo que no podía y nos distanciamos (de vez en cuando me seguía contestando historias o yo a él, pero hace tiempo que terminó todo). Mi relación va bien, es la relación más bonita que he tenido nunca, pero siento que Pepe no me «cuida» como lo habría hecho Juan, no sé cómo expresarlo. Así que, desde entonces, de vez en cuando viene a mi cabeza la pregunta de qué habría pasado de no haber sido por mi indecisión, si tomé la decisión equivocada o no… Echo de menos las conversaciones interminables con Juan, echo de menos esa conexión mental.
Si has llegado hasta aquí, no puedo decirte nada más que gracias y un abrazo!