No soporto que mi ex vaya fardando siempre de todo el dinero que tiene, cuando luego es incapaz de darle un euro a su hija cuando se lo pide.
La niña tiene ya 16 años, y es normal que tenga planes que cuestan dinero y que quiera cosas que son caras. Yo hago un esfuerzo dentro de mis posibilidades para que de vez en cuando tenga alguna sorpresa de algo que le encanta y que no es barato. Sin embargo, cuando quiere algo que no puedo y le digo que se lo pida a su padre, no hay manera. Quiere morir siendo el más rico del cementerio porque no suelta ni un euro, ni para que viva experiencias ni para que viaje, ni para que se pueda comprar algo que necesita.
Ahora se le ha roto el ordenador y es algo indispensable para el instituto, pero él se niega a comprarle uno y al final me tocará a mí financiar uno a plazos porque llevamos discutiendo sobre este tema más de una semana y no entra en razón.
No es un capricho para la niña, es una herramienta que necesita para estudiar. ¿De qué sirve estar forrado si luego no eres capaz de hacer feliz a tu propia hija?
