Mi ex marido me está sacando de quicio. Siempre ha sido un hombre complicado y con muchos defectos, los cuales aguanté porque le quería. Pero ahora… no lo soporto y no le paso ni una.
Nos separamos hace cuatro años. Me dejó por otra mujer. La conoció en el trabajo y se enamoró perdidamente de ella nada más verla, o eso me dijo. Lo suficiente como para romper nuestra familia, ya que tenemos una hija en común. Nuestra pequeña tiene Síndrome de Down y su crianza no ha sido fácil. Casi siempre me he encargado de los asuntos médicos porque él trabajaba, cosa que nunca le he echado en cara.
Tras el divorcio, me quedé con la custodia de mi hija y vivíamos en la casa que teníamos en común. Al ser menor de edad, a mí me correspondía vivir con la niña en la casa familiar. No os voy a mentir, me costó mucho superar el divorcio. Me rompió por dentro.
Años más tarde, conocí al que es mi actual pareja. Un hombre maravilloso que me hace completamente feliz. Ha aceptado a mi hija como si fuera suya y ella lo adora. Me ayuda en todo lo que puede. A pesar de que trabaja y esta ocupado, siempre está cuando mi hija tiene que ir al médico. Todo iba tan bien, que decidimos irnos a vivir juntos. Nos mudamos a su casa, ya que es más grande y está mejor situada.
Mi ex se enteró de todo esto y es cuando empezó mi pesadilla. Él cambio de trabajo, a uno en el que cobraba 2.000 euros netos. Aún así, comenzó a decirme que no tenía dinero para pagar a manutención que debía pasarme. Respiré hondo y le dije que me pagara según pudiera. Lo sé, no tendría que haberlo hecho. Pero era el padre de mi hija y el hombre con el que compartí gran parte de mi vida, y aunque le tuviera rencor, en el fondo quería ayudarle. Pero eso solo fue el principio.
Después vinieron las excusas para no quedarse con nuestra hija cuando le tocaba, eso sí que me partió el alma, ella no tenía culpa de nada. ¿Dónde estaba el hombre del que un día me enamoré? Ya no quedaba rastro de aquel hombre. No había sido ni un buen marido ni un buen padre. Y seguía sin serlo. Estaba dolida.
Cómo yo vivía con mi pareja, se le ocurrió la brillante idea de vender nuestra casa. Esa que tenemos en común. Según él, necesitaba el dinero y yo no la estaba usando. Sinceramente, solo por llevarle la contraria me negué en rotundo. Llamadme mala persona o egoísta, pero ese hombre me ha roto por dentro y no deja de hacerlo cada vez. Así que no pienso ceder. Mi novio pensó que para que nos dejará un poco tranquilos, sería una buena opción irnos a vivir a mi casa. Pondríamos su casa en alquiler y sacaríamos un dinero extra que nos vendría muy bien. Solo él trabajaba y no entraba más dinero en casa, a lo que, si sumamos los retrasos en los pagos de la manutención de mi ex, no íbamos sobrados de dinero. Pero el iluminado de mi ex tuvo otra maravillosa idea para jodernos la vida un poquito más.
Su idea era que mi pareja pagara un alquiler mensual por vivir en nuestra casa. Me dejó loca. ¿Cómo voy a cobrar a mi pareja por vivir en mi casa? Para él las únicas opciones que hay es vender la casa (cosa que no quiero hacer) o que mi pareja pague un alquiler. No iba a dejar que manipulara más mi vida. Estaba harta. No puedo entender cómo puede ser tan egoísta y más estando su hija de por medio.
Pero luego miro a mi hija, a mi pareja, y sé que todo lo que importa está delante de mí. Mi ex puede intentar complicarnos la vida, pero no voy a dejar que arruine nuestra felicidad. Voy a seguir luchando por lo que tengo y, sobre todo, por mi hija. Ningún divorcio es fácil, pero aprender a priorizar lo que realmente importa hace que todo valga la pena.
