Reproducimos testimonio de una seguidora enviado a [email protected]
Sé que es increíble, pero mi exmarido me ha hecho una proposición que no puedo dejar de contaros, precisamente por lo extraña que es y por el lío que tengo en la cabeza.
Llevábamos juntos casi 12 años, 6 de casados, y lo cierto es que cada uno ha evolucionado de una manera en la que el otro no entraba demasiado en nuestros respectivos planes futuros. Desgaste, desilusión, los niños… llamadlo equis. El caso es que, tras una serie de maduras conversaciones, ambos decidimos de mutuo acuerdo divorciarnos.
Él es abogado y no ha habido ni media discusión respecto a reparticiones, horarios, niños… nos entendemos bastante bien y está siendo todo más que civilizado, la verdad. La cosa es que el otro día quedamos para solucionar algunos flecos pendientes y me presentó un acuerdo por escrito que al empezar a leer me dejó boquiabierta.
Mi ex siempre ha sido un hombre muy cuadriculado y organizado, pero ese documento ya me parece de otro nivel. El buen muchacho me proponía una especie de pacto, por escrito, según el cual, seguiríamos teniendo derechos carnales sobre el otro, es decir, concretamente me proponía entre una y cuatro relaciones sexuales al mes, siempre y cuando no tengamos una relación con otra persona. La cara que se me quedaría al verlo, que me dijo que no fuera prejuiciosa, que lo meditase y que realmente era súper práctico.
Llevo varios días con esta propuesta encima de la mesa y no sé si me ha ido la pinza, pero si lo piensas, realmente es práctico. Nosotros siempre fuimos muy pasionales y en tema sexo siempre nos hemos entendido maravillosamente. Además, él es un hombre atractivo que a mí me sigue gustando físicamente y es obvio que yo a él también, de lo contrario no me propondría esto.
Si pienso en volver a tener relaciones con otros hombres, me inunda la pereza… aunque también es cierto que llevo muy poco tiempo separada. Así que, aunque en principio le dije que no y prácticamente que si estaba loco, lo cierto es que desde entonces le estoy dando vueltas en mi cabeza.
Sólo sexo, con un tío que me gusta, con quien tengo toda la confianza del mundo y con el que sé que no corro riesgos románticos o amorosos porque ambos hemos estado de acuerdo en divorciarnos y ninguno sigue colgado del otro.
No sé si ya se me está yendo la olla, si es que me he convertido en una tía excesivamente práctica o si mi ex está loco y se me está pegando algo, pero la verdad es que lo que al principio me pareció descabellado, ya no me lo parece tanto.
Es importante tener en cuenta que tenemos hijos en común y que al final siempre vamos a tener ese vínculo y una cagada de este tipo a lo mejor nos lastra para siempre. ¿Os parece problemático? ¿Es dar un paso atrás? ¿Creéis que me voy a buscar un marrón o por el contrario lo veis algo práctico y un plan sin fisuras?

