Antes de nada voy a pedir perdón, porque no sé si voy a ser capaz de explicarme bien ni abreviar. Porque esto me ha tocado mucho y estoy un poco nerviosa.
Acabo de leer un post de una chica que hablaba de que su amiga sufre depresión, y he visto tanta falta de empatía y comprensión, que me ha sido imposible no sentirme rota.
Voy a explicaros lo que está siendo para mí una depresión, lo que he sentido y siento a día de hoy, que llevo 8 meses de baja y medicada. Y voy a hacerlo porque necesito que entendáis la cruda realidad que supone esta enfermedad. Siempre, desde mi experiencia, que como todo, hay millones diferentes.
No llega de repente. No te despiertas un día muy triste, vas al médico y te dicen “uy, tienes depresión”. No. En mi caso, han sido más de diez años de altibajos emocionales. De no entender por qué, pero estoy triste. De sentirme sobrepasada por lo más tonto, de llorar a escondidas por vergüenza. Más de diez años de pensar que soy dramática, histriónica y egocéntrica, de creer que cualquier persona con la que no encajo es porque he dicho o hecho algo que le ha molestado. De pensar mil veces cada palabra que sale de mi boca para que nadie se enfade conmigo, incluso de medir qué ropa me pongo hasta para bajar al perro por si es o no apropiado para la gente con la que me voy a cruzar. De creer que no merezco nada positivo y que no soy suficiente ni estoy a la altura de lo que se espera de mí.
Y llegó un acontecimiento que terminó de romperme. Esa gota que colma el vaso. Y entonces los altibajos empezaron a ser solo bajos, y a durar más. Y todo se volvió negro. Y no podía parar de llorar, a todas horas, todos los días. Y no podía ir al trabajo sin llorar (trabajando de cara al público además), ni poner buena cara para vender. Lloraba en el coche, mi cabeza se iba de viaje, y cuando volvía en mí, el cuentakilómetros marcaba 170km/h (doy gracias a lo que sea por no haber tenido ningún accidente, aunque sí un par de sustos). Entraba en las rotondas pensando que me iban a embestir, lo veía en mi cabeza. Comía casi a diario comida basura, (más de veinte kilos en menos de un año) porque la comida era lo único que me consolaba y era capaz de disfrutar. Comía hasta tener ganas de vomitar, y cuando no comía, pensaba en comer. Satisfacción inmediata. Me aparté de todo el mundo, porque no soportaba fingir estar bien delante de la gente, y me abrumaba y sobrepasaba que me brindaran atención si mostraba la realidad. Sólo quería desaparecer. Y estar sola y bajo las sábanas era lo más parecido. Y me perdí.
Me perdí en la tristeza. Porque NO PODÍA. No podía moverme, no podía ducharme ni lavarme los dientes. No podía limpiar la casa, ni podía cocinar. No porque no quisiera, no. PORQUE NO PODÍA. Aún me cuesta. Y esto creo que solo lo entendemos quienes lo hemos sufrido.
Cuando pasas por una depresión no quieres estar sola, oliendo mal y con dolor de estómago por haberte dado un atracón. Pero no puedes hacer otra cosa. Es algo superior a ti, no tienes fuerza ni energía. Y a ti misma te dices que tienes que forzarte a salir, tomar el sol, hacer ejercicio y comer sano (¿os creéis que no lo habíamos pensado?), pero no puedes. Porque te pesa el cuerpo mil toneladas y cada movimiento es como luchar con un gigante. La vida se convierte en el Everest y tú te fatigas subiendo dos escalones.
No sé cómo hacer entender que no siempre querer es poder. ¿De verdad creéis que alguien quiere pasar por esto? ¿Pensáis en serio que alguien disfruta con el pensamiento continuo de DESAPARECER? Es que joder, es muy duro. Es muy heavy y es horrible cuando te sientes incomprendida. Es espantoso sentir que estorbas en todas partes. Te sientes culpable, porque entiendes que hay gente que está pasando por cosas infinitamente peor que tú, y eso te hunde más en el pozo. Y no puedes evitarlo. Y te dicen “haz un ejercicio de agradecimiento por las noches” y eso te hace sentir peor, porque sabes que eres afortunada, que tienes todo para ser feliz, pero no puedes disfrutarlo.
Creo que J. K. Rowling lo explicó muy bien con los dementores. Todo se vuelve frío y gris, y sientes que te absorve la vida.
Para los que estéis pasando por esto, os mando toda mi fuerza y empatía. Yo empiezo a ver la luz al final del túnel, aunque aún es débil. Estoy segura de que lo conseguiremos 💪
Para los que tengáis cerca a alguien pasando por una depresión… Paciencia y empatía. Es lo único que necesitamos. Sé lo duro que es convivir con alguien que se deja morir, pero quizá vuestro apoyo es lo único que nos mantiene a flote.
Bego.