Hola, pues eso. Tengo una gata de 5 años que adopté cuando mi hijo tenía 6 años. Yo siempre he sido amante de los animales he tenido mascotas en casa desde pequeña. Pero de mayor, en mi propia vivienda nunca hasta que adopté a Nibu. La adopté sobre todo por mí hijo, que tenía muchas ganas de tener una mascota, muchísimas, y como a mí también me gustaban, me decidí a aumentar la familia.
El caso es que no fue bien desde un principio. La gatita hace pipí por las alfombras dejando un olor asqueroso, araña lo que no debe y se sube por la cocina dejándolo todo perdido. Muerde los cables, saca arena de las macetas… Pero es que además se hace caca también por sitios que no debería, como las alfombras, la ducha o algún rincón escondido. Lo último ha sido hacer caca en la hamaca de mi otro hijo, un bebé de 8 meses, y hacerse caca también en el carro de paseo. Me resulta ya insoportable, lo siento, me da pena y vergüenza decirlo, pero le he cogido asco y manía a la gata, no me apetece tenerla cerca.
He intentado con sprays, con más tiempo de juego con ella, más atención, cambio de alimentación…pero nada funciona.
Mi casa huele a pipí de gato por mucho que limpie y es un olor tan fuerte… es algo que me resulta realmente asqueroso y desagradable (dicho incluso por las visitas ) y encima también a «mierda» y tengo que tener cuidado cada vez que voy a usar algo, no vaya a ser que tenga un «regalito».
Si soy sincera, aunque me duela decirlo, me gustaría deshacerme de ella. Me sabe mal sentir esto porque nunca he sido así, pero es la verdad. Pero es cierto que mis principios no me lo permiten y no sería capaz de abandonar a un animal. A veces pienso en llevarla a una colonia callejera, u ofrecerla en adopción, pero no creo que los gatos caseros se adapten a una colonia y tampoco creo que nadie quiera adoptar una gata con este comportamiento. Así que aquí estoy, con una condena que yo misma me he buscado…
¿Qué haríais en mi lugar?
