Hola, llevo unos meses de los nervios y no puedo más.
Tengo que explicar un poco la situación para que entendáis el contexto previo. Tengo una hermana pequeña; nos llevamos tres años. Ella ha sido siempre monísima de la muerte, delicada y alta, tipo de bailarina 1,73 mide Esto ha marcado bastante su vida, en general para muy bien, para que luego digan que no existe el pretty privilege, jajaja. Me parto, en serio
Bueno, pues con 22 años se fue de Erasmus a Italia y allí conoció a un tipo que se volvió loco por ella: un controlador aéreo. Él tendría por esa época unos 33 años. Se quedó a vivir allí con él y a llevar una vida de reina durante diez años. Ella trabajaba de vez en cuando como traductora, pero no contaba con ingresos fijos porque él se hacía cargo de todo. Eso sí que era la dolce vita.
Tuvieron una crisis muy gorda cuando ya llevaban diez años juntos y cortaron. No se habían casado, él no le debía nada, pero le dejó vivir un año y medio en una casa de verano que tenía en el sur de España; también le pasaba mensualmente 500 euros. Se suponía que ella se iba a preparar unas oposiciones, así podría centrarse únicamente en estudiar. Repito que él no tenía ninguna obligación legal, pero aun así lo hizo.
Y en ese tiempo ella conoció a otro, del mismo perfil: tipo buenazo, sin carácter, nada llamativo físicamente, pero con un trabajo muy bien remunerado y de alta cualificación. Y, de nuevo, un proceso idéntico: no aprobó la oposición, pero se fue a vivir con él, se buscó un trabajo de media jornada para no quedar mal y a vivir. Con este ha estado once años.
Pero él ya se estaba cansando de la actitud de reina de mi hermana. Incluso habló conmigo a solas más de una vez y me comentó que no podía más con su comportamiento y con su poco interés, por ejemplo, en el mantenimiento de la casa. Ella trabajaba 20 horas a la semana y él muchas veces más de 50. Había cosas para enfadarse: por ejemplo, iba a verlos el niño de él, de seis años, los fines de semana. Lo llevaba su madre a las 9:30 de la mañana y mi hermana seguía en la cama hasta las 11. Mi excuñado le pedía por favor que hiciese el favor de levantarse, que el resto de la semana podía hacer lo que quisiera, pero nada: ella no cedía, y el niño flipando.
A veces él llegaba de China —viajaba mucho allí— y, al llegar a casa a las once de la noche, se encontraba la cocina hecha un desastre y tenía que ponerse a limpiar y a meter los platos sucios en el lavavajillas después de un vuelo de diez horas y de haber estado en reuniones maratonianas durante toda la semana.
Se hartó. Me dijo que, en el fondo, era culpa suya por haberle permitido ese comportamiento desde el principio. Y, de nuevo, lo mismo: que la quería mucho y que a veces se callaba para no entrar en una discusión, que tenía terror a perderla… y creo que mi hermana lo sabía.
Mi hermana intentó hacerse perdonar, pero él fue inflexible. Creo que ella tiró demasiado de la cuerda y lo llevó al límite. Después estuvo viviendo sola en un apartamento, con aval bancario de mis padres, durante un año, más o menos, pero se dio cuenta de que se estaba fundiendo los ahorros y tomó la decisión de irse a vivir con mis padres.
Y aquí vino la crisis. No hace nada. Ha tenido, por primera vez en su vida, que trabajar a tiempo completo. Lo hace en una plataforma donde da clases de italiano y francés, pero no pagan muy bien y tiene que dar un montón de clases; además, a veces pierde alumnos. Se piensa que vive en un hotel. Lo peor es que mis padres se enfadan, me llaman a mí para contarme lo que hace, me calientan, yo la llamo a ella después enfadada y harta y ella me dice que no me meta, se molesta conmigo y me bloquea en WhatsApp. Así desde hace muchos meses.
Es que no se hace ni la cama. Y mis padres, que son superestrictos, se desquician. A veces se va y no dice cuándo va a volver, o se enfada con ellos por la comida que han comprado, o critica la casa y dice que a ver si cambian los muebles porque parece que viven en Cuentame y se deprime. En serio, la puta edad del pavo.
El problema es que, con casi 44 años, no va a encontrar de nuevo a otro pánfilo. Sigue siendo guapa, por supuesto, y se cuida mucho, pero el perfil que busca ella —hombre mayor que ella y con buena posición— va a preferir a una chica joven y lozana, y no a una mujer madura de 45 tacos; no nos engañemos. En este sentido la veo angustiada: me parece que se ha dado cuenta de en qué situación está y de que puede que no vuelva a encontrar otro hombre proveedor como los que le gustan a ella. Sé que ha intentado contactar varias veces con su expareja, pero él no quiere ni verla el pobre, esta traumatizado. Se le acabó el chollo.
Yo no sé qué va a pasar si esto sigue así. Es que no cede en nada, hace lo que le da la gana, solo piensa en ella, y ya mis padres, con 80 años, no están para aguantar estos comportamientos.
Pero claro, ¿qué van a hacer?, ¿echarla de casa? ¿Adónde va con 44 años, ganando 1.200 euros un mes, con suerte? Sé que tiene ahorros, pero no para tirar cohetes. Yo creo que no esperaba la ruptura, lo tenía totalmente dominado y no se preparó para una eventual separación… y ahora mira.
Esto va a acabar como el rosario de la aurora
