Mi hermana y yo nos llevamos solo un par de años. Hemos sido siempre muy diferentes, pero nos entendemos mejor que nadie y somos mejores amigas.
No recuerdo qué edad tenía exactamente, solo que en algún momento ya sabíamos la vida que queríamos cada una: yo quería una vida estable, sacarme una oposición, casarme y tener hijos; ella quería viajar, vivir en otros países y no estar atada a ningún lugar.
Estudié Administración y Dirección de Empresas, enfocada a un futuro puesto público. Mi hermana Bellas Artes, le apasionaba y las salidas laborales no le preocupaban.
Han pasado diez años y todavía no consigo entender qué ha pasado. Trabajo en una empresa privada, estudio cuando puedo para opositar sin éxito, estoy soltera y no tengo niños. Sé que todavía tengo margen, pero el reloj biológico me agobia. Mi hermana es profe de instituto, con su plaza sacada, está casada y tiene dos hijos. ¿Cómo ha podido ocurrir?
Ya lo sé, la vida nunca es la prevista. Mi hermana se fue fuera como siempre dijo y estando en Italia conoció a un español que estaba opositando, se enamoraron y la animó a ser profe y le pareció muy bonito dar clases de arte a adolescentes. Se sacó la plaza a la primera. Volvieron, se casaron y llegaron los niños. Todo de manera sencilla y me alegro muchísimo por ella.
Pero, ¿qué he hecho yo mal?. No consigo sacar mi plaza soñada, mientras tengo un trabajo que no me gusta. He conocido a muchos hombres y he tenido demasiadas citas, pero nunca parece que encaje ninguno. Estoy cansada de citas, de intentar buscar el amor, de fracasar mil veces. ¿Por qué yo no puedo tener la vida de mi hermana?
La semana pasada me ofrecieron irme a Australia con el trabajo. Se lo conté a mi hermana y se muere de envidia. Y pensé que quizás ella querría mi vida.
Le estoy dando muchísimas vueltas. El trabajo que me proponen me encanta. La idea de irme me aterra. Asumir que mi vida no será la prevista me desconcierta.
Voy a aceptar y quién sabe dónde estaré dentro de 10 años.
