Ya era raro que estuviera acabando el verano y aún no tuviéramos el dramón familiar del veranito…pues ea, ya está aquí. Resulta que vivo en Jaén y mi hermano chico ha decidido venir a “verme” una semanita con un amigo. Al principio pensé que era mucho tiempo pero luego me dijo que su idea era ir a Cádiz de playitas y que por mi casa solo pasaría un par de días.
Acaba de llegar hace dos días y ahora me suelta que le preste el coche para hacer esa ruta por Cádiz, porque yo no trabajo ahora mismo y no lo necesito. ¡Me he pillado una encabronada de mil demonios!
Le digo que no, que se pille uno de alquiler y me dice que es muy caro si lo cogen a todo riesgo y que sino no se fían por si acaso… ¡Manda cojones! y el mío que no está a todo riesgo.. ¿Qué? ¿Ahí no pasa nada? Pues ahora tengo aquí a mi hermano y a su coleguita de morros porque por mi culpa dicen que no pueden hacer la ruta prevista… Ea, si les dejo el coche sufro, pero me los quito de encima y si no se lo dejo, me los como aquí el resto de la semana con cara de querer asesinarme.
