Lo primero, decirte que que tú tengas prejuicios es un problema tuyo y que tienes que solucionar tú; y mejor antes de que tu hija te mande a freír espárragos por ellos.
Lo segundo, que tu hija es mayor de edad y sus amigos los escoge ella. Si le has dado una buena educación, los escogerá bien; si no se la has dado, llegas tarde para tratar de imponerte en su vida.
Lo tercero, que hombres mayores los va a conocer se los presente o no su amiga. Y ella acabará con quien quiera acabar. ¿O además de los amigos pretendes elegirle también las parejas?
Lo cuarto: soy mujer de 40 años. Tengo amigos de 20, 30 y creo que hasta incluso uno de 40 años más que yo. ¿Sabes cuál es todo el mal que me han hecho? Darme mucho amor, apoyarme mejor de lo que podrían haberlo hecho amigos míos de mi edad cuando he tenido algún bajón gordo (ellos tienen más experiencia), darme buenos consejos, animarme a cultivar las aficiones que comparto con ellos, enseñarme cosas (música, cine, literatura… de su época)…
Y también tengo amigos 20 años más jóvenes, hechos debido a que trabajo rodeada de gente adulta pero joven, y en mi vida se me ocurriría hacerles nada malo. Les he aconsejado, les he guiado, les he apoyado… Es más, alguna vez que les he «reñido» porque creía que no estaban haciendo las cosas bien, me han dicho: «es que sé que mi madre me diría lo mismo que me estás diciendo tú, solo que más enfadada». Y sí, alguna vez me he ido de copas con ellos y de paso les he recordado que no se mezcla y que no es necesario emborracharse para divertirse. ¿Qué gano? Sentirme útil aportándoles cosas positivas y vivir una etapa que por cosas jorobadas que pasaron en mi vida no pude vivir y, como en toda amistad, cariño y afecto. No todo es inmadurez. ¿Ves algo malo ahí? Porque algo similar es lo que se van a dar ellas, siempre que su amiga sea una persona buena y centrada.