Somos de un pequeño pueblecito del interior de Galicia, muy próximo a una de las ciudades. Hemos vivido ahí durante toda la vida, generación tras generación, mis abuelos, mis padres y ahora mi marido, mis hijos y yo. Nos encanta este estilo de vida tranquilo, conocer a los vecinos de toda la vida y a las nuevas incorporaciones; nos encanta la parte de disfrute, del buen comer y beber. Y aún más me encanta el acento que tiene el gallego en esta zona. A los niños, nuestros hijos, le hemos hablado siempre en gallego, igual que mis padres me lo hablaron a mí. En nuestro pueblo la mayoría de la gente lo usa y es la lengua materna de la mayoría de la chavalada. Durante toda la primaria los niños y niñas de clase de mi hija se relacionaban entre ellos mayoritariamente en esa lengua. Todo correcto.
La sorpresa me la he llevado cuando mi hija empezó 1º de la ESO y ha tenido que acudir al instituto, que está ubicado en uno de los extremos de la ciudad; es el que nos corresponde por zona. A este centro acude alumnado de distintos pueblitos de los alrededores. La sorpresa a la que me refiero, o el disgusto, en mi caso, es porque de repente, dejó de usar el gallego para comunicarse con sus compañeros y ahora, incluso, a veces, ni lo utiliza para hablar con nosotros en casa. Usa el español.
Le he preguntado a qué se debía ese cambio y me dijo que la mayoría de chicos y chicas del instituto era la lengua que usaban y que ella no quería ser la rara (aunque ya os digo que hay más que siguen usando el gallego).
No quise darle mucha importancia porque entiendo que 1º de la ESO es un curso que trae muchos cambios para ella, pero no puedo evitar sentir una pena grandísima. Es como si sintiera que quiere ocultar una parte de su identidad, como si le avergonzara y me da mucha rabia. He pensado en hablar con ella para explicarle que la comunicación no es cuestión de idiomas , solo de querer entenderse; en decirle que la lengua es identidad, es cultura, es riqueza…pero no le he dicho nada. He decidido esperar, darle un poco de tiempo y ver como evoluciona. Pero me da mucha pena y no puedo evitarlo!! Pena y rabia porque parece que eso de cuidar lo nuestro, lo propio , no está bien. Y me parece increíble , sobre todo ahora que todos tenemos claro la importancia de lo sostenible, lo local, etc etc, pero parece que con esto del idioma cuesta más. He estado pensando de que modo puedo hacerle entender a mi hija que usar el gallego para relacionarse con sus compis no la hace más ni menos que nadie, que esa es solamente una decisión suya. A ver, está claro que si llega un chaval de Cuenca, pues oye igual no la entiende y lógicamente debería usar el español; pero el del pueblo de al lado, aunque no lo use la va a entender perfectamente.
No sé si a alguien ha vivido esto con sus hijos. Me gustaría poder hacer algo en plan educativo; no sé muy bien… algo tipo buscar creadores de contenido en gallego que puedan conectar con los intereses de una niña de 1º de la ESO, conciertos , influencers… no sé, la verdad es que estoy bastante perdida sobre cómo animarla sin presionarla.
Alguna idea? Porque de verdad que me da mucha tristeza y una rabia que no puedo explicar!!
