A ver qué opináis porque llevo un par de días dándole vueltas.
El domingo estuvimos comiendo en casa de mis padres y, cuando ya nos íbamos, mi padre hizo lo de siempre.
Se agachó, abrió los brazos y le dijo a mi hija:
—Venga, un beso al abuelo.
Mi hija, que tiene tres años, dijo simplemente: «No».
Y se agarró a mi pierna.
Mi padre volvió a insistir con una sonrisa, pero ella volvió a decir que no.
Entonces yo le dije: «No pasa nada, papá, si no quiere, no pasa nada.»
Él no dijo nada, pero le cambió un poco la cara. Le dio un beso en la cabeza y ya nos fuimos.
En el coche me empecé a sentir fatal.
Porque yo tengo clarísimo que no quiero obligar a mi hija a dar besos si no le apetecen. Nunca lo hemos hecho y me parece importante que aprenda que puede decir que no.
Pero al mismo tiempo me dio muchísima pena mi padre.
Es un abuelo que se desvive por ella. Cada vez que la ve juega con ella, le compra cuentos, está pendiente de todo… y sé que ese beso le hacía ilusión.
Luego mi madre me dijo que antes los niños saludaban de otra manera y que ahora parece que hacen lo que quieren.
Y desde entonces estoy con esa sensación rara de no saber si hice bien.
No quiero obligar a mi hija a hacer algo que no le sale, pero tampoco me gusta ver a mi padre triste por algo así.
¿Vosotras qué hacéis en estos casos? ¿Lo dejáis estar o intentáis convencer un poquito a los niños para que saluden o den un beso?