Mi hija de 14 años siempre ha sido muy poco cuidadosa. Le compré un compás bastante caro este año porque se lo exigían en el colegio, pero ahora ha perdido la punta y no puede usarlo. Yo, enfadada, le obligué a vaciar la mochila por si se le había caído dentro o algo, cuando de repente sacó un estuche rojo gigante que tenía cuando era pequeña.
Contenía 4 estuches más pequeños pero se perdieron y ahora lo tiene lleno de colores y rotuladores viejos, muy viejos. Cuando le pregunté me dijo que se lo había estado llevando al colegio cuando le tocaba plástica porque tenía todo tipo de colores y como los tenía repetidos podía prestar a sus compañeros. En ese momento se me cayó el alma a los pies, entré en cólera y le empecé a gritar que cómo se le ocurría llevarse un estuche así de viejo y grande al colegio, que seguro que el profesor se había fijado porque se fijan en esas cosas y que sus compañeros habrán pensado que está mal de la cabeza.
Lo único que hacía era responder en bucle que no creía que fuese una mala idea. Además, al revisar su agenda tenía escrito en la página donde debe rellenar sus datos cosas como que se llamaba Lisa Simpson o que su profesor era John Lennon, además de estar todo lleno de dibujos, y letras de canciones raras de hace 50 años que le gustan a ella en cada fin de semana. Su profesora ya le ha dicho que lo quite, pero ella no ha querido hacerlo. Me muero de la vergüenza. ¿Qué imagen tendrán ahora sus profesores y compañeros de ella? No entiendo en dónde he fallado a la hora de criarla, de verdad, he intentado inculcarle responsabilidad y respeto, pero parece que no lo he conseguido. No puedo parar de llorar.
