A ver cómo cuento esto sin liarme mucho, os pongo primero en contexto de la situación.
Estoy divorciada y mi ex vive en otro país. Mi hija vive conmigo y cuando tiene vacaciones ella, se va al país con su padre, cuando él puede viene a verla a España, hasta aquí todo bien.
Estas vacaciones se fue desde el 24 hasta el 7 con él a su país, que no se veían desde el verano. Ella tiene 12 años y le encanta estar con él, es buen padre aunque está lejos.
El problema son mis cuñadas, las dos hermanas pequeñas de mi ex. Todos viven en casa de los padres, y las hermanas se pasan el día con los maquillajes haciendo tik tok, Instagram y todo esto que está de moda ahora. Ellas tienen prohibido sacar a la niña en ninguna red social y por ahora lo han cumplido. Siempre le están regalando cremas y maquillajes a la niña, la niña encantada claro, pero esta vez se han pasado. Cuando la vi ayer llegar con el pelo hasta casi la cintura y con unas uñas que ni la Rosalía por poco me da algo.
Le han puesto las extensiones con unas grapas o algo así. Bueno le dije a la niña que se lo tenía que quitar que al colegio no puede ir así, y se puso echa una Fiera que ya sabía ella que yo la tenía que fastidiar, que vivía amargada conmigo y un montón de cosas más… cuando se tranquilizó negocié con ella, y quedamos que se dejaría las extensiones con la condición de que al cole fuera con el pelo recogido, pero con las uñas no daba mi brazo a torcer y se las tenía que quitar, después de volver a discutir me hizo caso.
Esta mañana llamé al padre y le he dicho que no puede dejar que la niña vaya así, que parece que tenga 10 años más y que no me gusta para su autoestima que ya ande con postizos y demás, que les dijera a sus hermanas que no lo hagan más. Pues me dice que no, que suficiente que no le hacen videos y demás, que son sus tías y que disfrutan de la niña igual que la niña con ellas, pero digo yo que ya podían disfrutar en el cine o comiendo una hamburguesa no disfrazando a la niña de pilingui que eso es lo que parecía.
Me colgó, no me dejó seguir hablando, ahora quedo yo como la mala del cuento cuando lo que hago es mirar por mi hija que es una niña todavía.