Estoy empezando a desesperarme, sobre todo porque sé que parte de la culpa es mía, pero a ver, yo ya no puedo dar marcha atrás en el tiempo. Os cuento, hace como un año que mi pareja y yo vivimos juntos, pero en realidad llevamos juntos mucho más tiempo, desde que él estaba aún con su primera mujer y la niña que ahora nos ocupa tenía siete años, ahora pues va a cumplir once.
Ya, ya sé lo que estáis pensando “si te metiste por medio de una familia te tienes merecido todo lo que te pase”, supongo que hay parte de razón, pero no puedes controlar de quién te enamoras y eso es lo que nos pasó a los dos. Que su matrimonio no iba bien o la convivencia no era la más adecuada eso lo dejamos aparte, el caso es que empezamos a salir y a acostarnos cuando él estaba aún casado y dejó definitivamente a su mujer como año y medio después, tiempo durante el cual estuvo a veces viviendo su hermano, porque su mujer se autolesionaba, amenazó con suicidarse, tuvo que llevarla a terapia… Cuando al fin ella aceptó que el matrimonio se había terminado, mi pareja no vino a casa directamente, se buscó un piso compartido porque no quería que ella supiese de mí nada más divorciarse.
Yo iba a verle allí y claro, había días que coincidía con sus hijos, a quien les dijimos que yo era “una amiga”. La niña tenía entonces ya casi nueve años y el pequeño, seis. Y con el pequeño nunca ha habido problema, es un amor de criatura, pero la mayor me tuvo enfilada desde el día uno. Con ella todo han sido desplantes, se podía pasar toda la tarde sin hablar, sólo mirando la tele o el móvil y diciendo todo el rato que cuándo se iban. Si trataba de conversar con ella o me ignoraba o se levantaba y se iba. Su padre dijo primero de darle tiempo y más tarde ya le empezó a llamar la atención. No ha tenido mejor suerte.
Ahora que ya vivimos juntos claro, los niños vienen a casa y duermen con nosotros a menudo. No es que la mayor esté siempre descontenta y con cara de vinagre, es que además se enfada si ve a su hermano feliz. Si les regalamos algo, siempre ponemos algo más para ella (un jaboncito, mascarillas faciales que le encantan… un detalle extra), pues la niña dice “menuda mierda”, lo tira y si su padre le reprocha algo dice que sí a todo, recoge el regalo y luego lo rompe a escondidas. Hemos hablado con ella cientos de veces, su padre le ha explicado que, por más que su madre diga que yo he roto la familia, esa familia no existía ya y ella lo sabe, que todo eran gritos y broncas, que yo sólo aparecí cuando él ya había decidido partir peras. Pues nada.
Y el otro día, en la cena, quisimos celebrar el anuncio de la boda con una comida especial, e hicimos frituras que sabemos que le gustan mucho, que si croquetas, empanadillas, alitas… cuando se enteró de que nos vamos a casar, no quiso probar nada. Venía de Fútbol, sé que tenía hambre, así que le insistí que comiera algo. La segunda vez que se lo dije me soltó “a ver si te enteras que yo no quiero nada que tú hayas toqueteado, y eso no va sólo por la comida”. Su padre ya pegó el puñetazo en la mesa, empezaron a gritarse el uno al otro y la niña dijo que no quería quedarse, que se iban a casa de su madre. Su hermano le dijo que no se iba, le insultó también, y finalmente llamamos a su madre para que la viniese a buscar. Cuando se la llevó (después de otro nodo, porque otra vez quiso llevarse al pequeño y éste se abrazó a mí y dijo que no se iba), hablamos y no sacamos nada en claro.
No podemos obligarla a que nos quiera si no le nace y eso lo sé. Pero también sé que su madre está malmetiendo lo más grande, haciendo ver a su padre como el malo y a mí como la bruja rompefamilias. ¿Es tanto pedir simplemente que sea cordial? La verdad es que necesito consejos porque ya no sé qué hacer.
