Tengo una pena en el alma que no me deja respirar. Mi hijo de 16 años está llevando muy mal nuestro divorcio. Le ha cambiado el carácter, tan solo busca enfrentamiento y veo mucho rencor en su mirada.
Su padre y yo no hemos acabado bien porque hay una tercera persona por su parte y me siento defraudada y engañada. No hay demasiada comunicación entre nosotros por eso no sé muy bien qué hacer.
Yo guardaba un dinerito para poder arreglar el baño porque está muy anticuado, apenas había conseguido ahorrar una cuarta parte de lo que necesito para la obra, pero ya tenía más de mil quinientos euros que me ha llevado bastante tiempo reunir. Ayer descubrí que ya no están, apenas quedan ciento ochenta euros. ¡Casi me muero!
Entré gritando como una loca en el cuarto de mi hijo acusándole de haberlo cogido y me dijo que el dinero era de los dos y que si lo cogía era porque yo era una rata que no le daba para poder salir con sus amigos.
Todo esto me sobrepasa. No sé si llamar a mi ex, tragarme el orgullo y ponerle al tanto porque, aunque me cueste admitirlo, yo no puedo con todo esto.
