No lo obligues si no quiere hacerlo.
Hay muchas otras situaciones en las que va a poder aprender a enfrentarse a sus miedos, pero esta no es tan necesaria ni tan vital.
Imagínate que en un trabajo de oficina, de repente te dicen que vais a aprender un baile que se te da mal, y lo vais a presentar en una convención delante de muchísimas personas de la misma profesión y de sus familias. A que tú tampoco te apuntarías? Y no pasaría nada por no querer hacerlo.
Querría yo ver a esas madres que te han criticado cantando una canción a pleno pulmón, desafinando y en contra de su voluntad delante de todo el colegio.