Me enteré por casualidad como me entero de casi todo con él, que a los 16 años la información que te llega de tu hijo es siempre de rebote y nunca directa. Una madre del cole me escribió para preguntarme si yo sabía lo del vaper y yo contesté que sí con esa seguridad falsa de madre que no quiere reconocer delante de otra madre que no sabe nada de nada y luego colgué y me quedé parada en la cocina procesando que no sabía nada de nada.
Cuando se lo pregunté a él me dijo que era mentira, que solo lo había probado un par de veces, que todo el mundo lo hace y que no era para tanto. La conversación duró cuatro minutos y acabó con él en su cuarto y yo en el salón sin haber llegado a ningún sitio.
Eso fue hace seis meses. Desde entonces he visto suficientes señales como para saber que no era un par de veces ni una cosa puntual. Lo huelo cuando llega a casa a veces aunque intenta disimularlo. He encontrado uno en su mochila. Un día lo vi desde el coche con sus amigos y estaban todos con el vaper en la mano en la puerta del instituto con esa naturalidad de quien hace algo que no tiene ninguna importancia.

Lo he intentado hablar con calma y se cierra. Lo he intentado hablar con firmeza y se cierra más. He buscado información sobre los efectos y se la he enseñado y me ha dicho que eso es propaganda. He hablado con mi pareja y mi pareja dice que es cosa de la edad y que ya se le pasará como si las adicciones fueran fases del desarrollo que se superan solas con el tiempo.
Lo que más me pesa es que no sé si lo que estoy haciendo sirve de algo o si hay algo completamente distinto que debería estar haciendo y que no se me ocurre. No tengo manual para esto y los que dicen tenerlo nunca han tenido un hijo de 16 años que pasa de todo lo que le dices.