Pues yo voy a dar la opinión de la experiencia desde el otro lado, en la posible situación de tu hijo y lo que yo pasé con mi madre. En plena COVID me contagié aún tomando todas las precauciones posibles, y acabé en la UCI con los médicos diciéndole a mis padres que se mentalizasen de que era muy posible que no saliese adelante. Por poco no llego ni a los treinta.
Salí, por suerte sin secuelas, yo aún no me había independizado, y mi madre los primeros meses era como un guardia jurado que solo le faltaba ponerme un GPS e irme controlando cada paso que daba. Y si, es normal, y toda mi familia estuvo muy sobreprotectora conmigo al principio y eso que somos una familia muy despegada entre nosotros. Pero con mi madre tuve que plantarme y hablar con ella seriamente para que se tranquilizase y relajase sus miedos y su exceso de control conmigo, porque lo que yo necesitaba después de esa experiencia era vivir, y moverme, e ir a sitios, y hacer excursiones, y echar horas con mis amigos para celebrar que seguía viva. Le costó mucho, en mi caso también me ayudó que con mi edad a los meses de esa experiencia me fui a vivir a otro sitio aunque a solo un par de minutos en coche, pero cuando ella entendió como lo estaba viviendo yo lo asimiló muy bien y ahora es la primera que me avisa de planes que pueden gustarme, y se sorprende el día que estoy en casa sin hacer nada.
Es cuestión de tiempo, y el miedo siempre está ahí, soy consciente, pero uno de los mejores mantras que he conocido desde aquella es el de ‘Lo que está para ti, ni aunque te quites, y lo que no está para ti, ni aunque te pongas’. Llamémosle destino o casualidad, pero los accidentes ocurren, tanto dentro de casa como fuera, y si vivimos aterrorizados por el miedo, al final no vivimos nosotros ni dejamos vivir al resto.
Habla con tu hijo, cuéntale tus miedos, ya tiene edad para darse de cuenta de estas cosas, y podeis crear estrategias y dinámicas para que él pueda hacer vida normal de adolescente y tú puedas sentirte más tranquila. Tampoco veo mal el acudir a alguien para hablarlo, ya sea terapeuta o psicólogo, no para quitarte el miedo, que siempre estará, pero si para saber gestionarlo y que eso no repercuta en las necesidades de tu hijo ni en su manera de relacionarse contigo. Porque si no hablas con él y solo intentas sobreprotegerlo, con su edad puede llegar a reberlarse y con ellos tus miedos pueden aumentar, y entrar en un bucle horrible.
Mucho ánimo, no son situaciones ni fáciles ni cómodas, pero se pueden sobrellevar :)