Texto enviado por una seguidora a [email protected]
Nunca pensé que llegaría a escribir esto pero aquí estoy. Me caso en unos meses y mi madre ha decidido no venir porque no será una boda religiosa.
Mi pareja y yo llevamos 8 años juntos. No somos creyentes, no practicamos ninguna religión, y cuando decidimos casarnos, lo tuvimos claro: boda civil, al aire libre, con las personas que queremos cerca, sin protocolos que no sentimos. Nada loco, nada raro, simplemente algo que vaya con nosotros.
Cuando se lo conté a mi madre al principio pensó que era temporal, que ya cambiaríamos de idea, que era cosa de “los tiempos modernos”. Le expliqué mil veces que no es por rebeldía ni por provocarla. Simplemente no tiene sentido para nosotros hacer algo tan importante desde un lugar que no sentimos.
Pues nada. Lleva dos meses echándomelo en cara. Que la decepcioné, que no le estoy dando “la boda que soñó para mí”, que no entiende cómo pude “sacar a Dios” de un momento tan importante. Esta semana me soltó que no va a venir, que no puede apoyar algo con lo que no está de acuerdo. Que le parte el alma, pero que no va.
Y yo estoy entre la tristeza, el enfado y la incredulidad.
No entiendo cómo alguien puede priorizar una ceremonia por encima de su hija. No entiendo cómo un vestido blanco en una iglesia vale más que estar conmigo el día que me caso con la persona que amo.
No sé si se le pasará. No sé si aparecerá a última hora. Solo sé que me duele. ALgún consejo para hablar con ella y que entre en razón?
