Mi madre y yo siempre hemos tenido una relación complicada. Desde muy pequeña siempre me quiso marcar muchísimo en todo hasta el punto de prohibirme tener ciertos amigos y escogerme ella cuales, o cosas de ese estilo. No tengo ningún recuerdo de ella sintiendose orgullosa de algo que yo haya hecho, o valorando mis acciones. Simplemente se limitaba a decir que eso era lo que tenía que hacer y no había nada de especial en ello. Mi relación con ella era diferente a la que veía de las madres de mis amigas con ellas. Ellas se decían te quiero, se abrazaban, reían juntas. Podían hablar. Nunca he mantenido una conversación con ella. Nunca me ha escuchado. Cuando algo de lo que le contaba le aburría, simplemente me miraba y me decía «es que a mí eso que me estás contando no me interesa en absoluto, ponte a hacer otra cosa anda» y seguía como si nada. Como si hubiese dicho lo más normal del mundo. Y después «oye, por qué estás así de amargada conmigo, es que vaya hija que tengo. Para esto te he parido?». Y a mí se me rompía algo dentro. Todo esto sin contar las múltiples palizas que recibí por su parte. Una cosa es dar una cachetada y otra desahogarse. No la quiero. Me produce rechazo y asco compartir espacio con ella. A veces me siento culpable por ello pero es que no puedo quererla por nada en el mundo.
Mi madre nunca me ha querido
Viendo 3 entradas - de la 1 a la 3 (de un total de 3)