Hace ocho meses me mudé a la otra punta del país para estar tranquila y poder trabajar. Hago trabajo de investigación desde casa y necesito silencio absoluto y la paz y la tranquilidad que me da mi pequeña casa a las afueras de Oviedo.
El problema es que desde que me fui, mi madre viene constantemente a visitarme y se queda por más de un mes cuando viene. Al final en el cómputo global de estos ocho meses, entre ella y alguna que otra visita que se ha quedado cuatro o cinco días, no he tenido más que tres meses reales de trabajo.
He intentado hablar con ella, pero cree que no me molesta, porque dice que se encierra en la habitación para que yo pueda trabajar en el salón, sin embargo, es imposible porque constantemente se mueve, va al baño, a la cocina, o hace una llamada por teléfono y yo así no me puedo concentrar.
No sé cómo gestionar esto sin herirla, pero tampoco puedo renunciar yo a trabajar y ganar dinero, por no ser capaz de concentrarme con su presencia. ¿Debería pensar más en ella y en sus necesidades o en mí y las mías?
