Mi marido es lo más le encanta el pop petardo, se pinta mejor las uñas que yo, se sabe todas las coreos de Chanel y si le das a elegir entre fútbol y una peli de Almodóvar te recita los diálogos de “La flor de mi secreto” sin pestañear.
Es así desde siempre y yo me enamoré de eso también.Y en nuestro círculo lo llevamos con humor, él mismo se define como heteromarica deluxe y siempre ha hecho reír a todos.
Pero el otro día pasó algo que me tocó un poco la moral.
Una amiga celebró su cumple, comida en casa con más gente, y cuando llegamos él se puso a ayudar a montar la mesa, comentaba la vajilla, eligió la playlist (obviamente con divas), y al rato una del grupo va y suelta:
—Ay tía es que es como tener un gay en casa pero sin que te quite a los maromos. pero folláis?
Y todas se rieron como si hubiera soltado el chiste del siglo.
Yo también me reí por no montar el número pero luego me quedé rallada porque una cosa es el vacile de confianza y otra eso no
Él se lo tomó con filosofía, como siempre, pero no sé… a mí me jodió un poco.
soy yo que estoy demasiado sensible o es que a veces a los tíos que se salen del molde también les hacen bullying de mayores pero disfrazado de “jaja qué majo”?
