Que mi marido es un tiquismiquis, lo sé desde que le conocí, pero lo que no había llegado a imaginar es que me pidiera tener un lavabo separado del mío porque le da manía compartirlo.
Es el típico que no comparte un vaso, ni que lo maten, ni siquiera una cuchara y cada vez tiene más manías absurdas. Yo puedo entender que sea con el resto del mundo, pero conmigo? Que luego, a la hora de estar en la cama las manías se las pasa por el forro, porque le encanta el sexo oral y nunca ha puesto una pega a nada. Por eso alucino que esa misma persona que por la noche se desvive en darme placer sea el mismo que por la mañana no pueda compartir el lavabo conmigo, porque le da asco ver cómo me lavo los dientes y cae la pasta o porque puede quedar algún pelo…
¿Os parece normal que tenga que plantearme cambiar el lavabo para darle el capricho al señor? Es algo que me negaba plantearme, pero es que está con la cantinela erre que erre y al final voy a terminar cabreada o loca.
