Hace 4 meses di a luz. Fue un embarazo complicado y aunque después de dar a luz, yo me encontraba bien y gestioné bien mi posparto, no tuve mucho apoyo moral de mi marido digámoslo así.
El caso es que, lógicamente pues mi cuerpo ya no es lo que era. Entre embarazo y posparto habré engordado unos 10 kilos y tiempo tiempo, lo que es tiempo para pensar en mí y ponerme a entrenar, pues no tengo, y tampoco es prioritario para mí ahora porque, lo que quiero, es estar con mi bebé antes de tener que volver a trabajar.
Pues mi marido, se piensa que, en vez de parir he entregado un fax, porque no deja de decirme lo fofa que estoy, que antes yo esa tripa no la tenía, que vaya culo, que vaya piernas… se debe creer, aún, que los niños vienen de París y no es consciente del esfuerzo al que se ha sometido mi cuerpo para traer al mundo a nuestro hijo.
Al principio no le daba importancia, pero, ahora, me están empezando a cansar esos comentarios. Encima de que me encargo yo de, prácticamente, todo lo relacionado con el niño, me falta él controlando lo que como o insinuando que tengo que empezar a ir al gimnasio otra vez. Estoy llegando a mi límite. ¿Me dais consejos de cómo frenar esto? Os lo agradezco.
