Me encanta cuando se juzga o se inventan historias en base a leyendas urbanas. Como Patri, que si realmente tuvieses familia o amigos sabrías que el nacionalsocialismo (nazis) y fascismo son dos corrientes políticas distintas. Y que también existen grupos ultras de extrema izquierda e independientes, como los Bukaneros, Celtarras, Riazor Blues…
Yo SI he sido ultra. Una mujer ultra. Y esos años fueron los mejores de mi vida. Por desgracia el tiempo, el trabajo y varias mudanzas me han alejado de ello. Pero ni me arrepiento ni hay día que no eche de menos aquellos años de mi vida.
No voy a mentir, por supuesto que había
algun loco, como en todas partes, pero precisamente esos locos eran repudiados dentro del grupo porque eran los que daban mala fama y causaban problemas. La inmensa mayoría éramos simplemente una gran familia, una familia que se juntaba para beber, cantar y disfrutar de una tarde de fútbol con sus hermanos. He vivido cargas policías, he vivido que me lanzasen pelotas de goma, he vivido botellas y piedras volando por encima de cabeza, he vivido que me identificase la policía… y nunca he cometido ningún delito. Nunca hemos ido de caza o a apalear. Por supuesto que ha habido momentos tensos donde te cruzabas con algún hincha del equipo rival, pero nunca llegaba más allá de un intercambio acalorado de palabras y amenazas. También he vivido ultras que madrugaban un domingo para ir a repartir comida a familias, de cualquier raza, que estaban pasando por una mala racha, ultras que al salir de trabajar iban a dar clases extraescolares a niños de familias desfavorecidas, ultras que alojaban en su casa a sin techos. Y podéis creerme o no, pero yo por desgracia en esta vida he dado con muy malas personas, y precisamente esos ultras han sido algunas de las mejores personas y más desinteresadas que he conocido. Y allí había de todo, desde estudiantes universitarios, a abogados, empresarios, ingenieros, gente con muy alta formación. Machistas? JAJAJA, como os imaginaréis no éramos muchas mujeres, no porque fuese un mundo machista, si no por la simple razón de que la mayoría de las mujeres no tienen interés por el fútbol. A mi siempre me trataron como una igual, nunca jamás ninguno de ellos me trató mal o discrimino por ser mujer. Precisamente… quien me amenazaron con violar no fueron los ultras de mi equipo…