Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hace unos meses que se casó una de mis mejores amigas. Es cierto que ella estuvo en mi boda y que yo también quería estar en la suya. Pero hace medio año que tengo un nuevo puesto de trabajo, un trabajo con el que llevaba soñando mucho tiempo. Desde un principio, me informaron de que tendría que viajar y yo estuve dispuesta a ello, de hecho, acepté encantada porque las condiciones eran inmejorables y viajar me apasiona.
Cuando Paula me dijo que se casaba un viernes, no pensé que sería un problema poder ir a su boda, ya que la celebración sería de noche. Evidentemente, confirmé la asistencia y estuve con ella en la organización de la celebración con toda la ilusión que me caracteriza porque me encantan las bodas y, en especial la suya, porque se casaba una de mis mejores amigas de toda la vida.
Un día en la oficina, entró mi jefe y me explicó que debía viajar a otra ciudad del país un jueves noche porque tenía una reunión el viernes por la mañana. Enseguida le contesté que no había ningún problema, pero cuando me dijo de qué viernes se trataba, le expliqué sin rodeos que yo no podía ir, que se casaba una de mis mejores amigas. Él me comentó que no se casaba ningún familiar, que lo sentía mucho, pero que me necesitaba ahí esa misma mañana. Me quedé en blanco sin saber qué decir, y cuando se fue empecé a investigar cuál era la mejor forma de viajar de vuelta a casa para llegar a la boda. Pero fue totalmente imposible, no iba a llegar de ninguna de las maneras.
Llamé a mi amiga para comentarle que lo sentía muchísimo, pero que no podría estar ese día tan especial junto a ella. Le dije que la iba a compensar con lo que más ilusión le hiciera, una escapada juntas o cualquier otra cosa que deseara. Ella me dijo que nada podía compensar mi falta en el día de su boda.
Desde entonces, no he vuelto a hablar con ella. Cuando quedamos en grupo, no me dirige la palabra y solo sé de ella por el grupo de WhatsApp en el que estamos todas. La verdad es que no me parece normal su actitud, a veces en la vida surgen imprevistos y no podemos estar donde más nos gustaría, pero ahora mismo mi trabajo va por delante de muchas otras cosas, me ha costado mucho llegar hasta aquí como para empezar teniendo problemas, eludiendo mis obligaciones.
Espero que mi amiga me acabe perdonando y que me entienda, yo hice lo posible para estar con ella ese día tan especial, pero no pudo ser. Por otro lado, no puedo negar que le guardo cierto rencor a mi jefe por no haber intentado con más esmero cambiar la reunión o intentar que me sustituyera algún compañero, pero soy nueva y tampoco quise presionar más de lo que ya hice.
A veces, no se puede tener todo y debes elegir aquello que crees que tendrá menos repercusiones negativas en tu vida, no es fácil, pero siento que elegí la mejor opción pese a saber que puede que haya perdido para siempre a una de las mejores amigas que he tenido nunca.
