Llevo tres meses con mi novio. Yo siempre he estado muy contenta porque con la de tíos que me he encontrado que solo les importaba el sexo, a mi novio no. Pero solo hemos tenido sexo una vez y fue horas antes de empezar nuestra relación de pareja. Antes de eso, simplemente no se dio y yo no soy de tener sexo tantas veces, pero tampoco nada. Vamos a dejarlo en algo intermedio.
Durante dos meses, más o menos, no se dio la oportunidad de acostarnos porque cada uno vivía en una provincia, hasta que él se mudó a la mía por trabajo. No sé si a él le apetecía tener sexo conmigo o no en ese momento, y yo también estaba enfocada en otras cosas. Además, con su mudanza, la cosa estaba complicada.
Pero cuando ya se estableció, la noche que me quedé a dormir con él, la verdad es que me apetecía y pensaba que iba a ocurrir algo. No ocurrió nada y se lo dije. ¿Qué me contestó? Que no le gusta el sexo, que ya lo tendremos cuando surja. Obviamente, me quedé bastante descolocada porque ya tuvimos sexo, aunque fuera una vez, y me respondió que es que esa vez surgió. Voy a ordenar un poco más las ideas que me dijo, porque a mí me han descuadrado bastante:
– El sexo no es algo que le guste o le llame la atención. Si surgen las ganas pues bien, y si no pues bien también; para él no es prioritario y no es algo que defina una relación para él.
– Mientras más le persiga en un tema, menos ganas le darán. ¿Le gusta el sexo? No. ¿Eventualmente lo tendrá conmigo si le apetece algún día? Es posible.
– Si yo no quiero una relación sin sexo, o elijo un futuro incierto como todos los futuros que existen donde quizá tengamos sexo o un futuro sin él. Aquí matizo en que el sexo para mí no es lo más importante en una relación, que no soy un monstruo en el que solo me importe una cosa.
– Me puso el ejemplo de un gato. Si yo no le insisto, él se puede acercar a mí. Pero no hay ni un tiempo, ni una fecha, ni un itinerario. Luego me preguntó si me planteé si había más posibilidades de tener sexo esa noche que me quedé en su casa si hubiera estado un rato abrazada a él en vez de empezar a pelear y a darle vueltas a la cabeza. Y mi punto de vista es que yo estaba desnuda en su cama y él ni me tocó, después de dos meses sin hacer nada.
Aclaro que durante esos dos meses en los que apenas nos vimos, y cuando lo hicimos, fue para pasar unas horas y ya, él me solía hacer bromas sobre que vamos a tener sexo solo una vez al año. Pero él siempre está bromeando y chinchándome. No me lo tomé en serio. Ese tema salió en nuestra conversación, y él me respondió que no iba a ser un año literal, que obviamente, eso era una broma, pero quién sabe cuándo le puede apetecer. La cosa es que mientras más le busque, menos le voy a encontrar porque él tiende a alejarse de la intensidad y a dejar que las cosas pasen solas y relajadas. Y que si yo esa noche no hubiera peleado, habría obtenido mayores resultado sexuales. Insisto, que jamás en la vida me había quedado en la cama de un hombre en bragas, después de dos meses sin poder hacer nada, y que él no me tocara.
Pero es que, semanas después, él me acompaña a la boda de mi prima, y ahí cambia por completo la cosa. Me hace comentarios sexuales, me acerco a él para bailar una lenta y él me coge en brazos y acabo, prácticamente haciendo el pino y sujetándome él, me toca el culo (cosa que pensaba que eso no iba a pasar en la vida), me acaricia la rodilla debajo de la mesa. Y en los días siguientes, me vuelve a hacer bromas sexuales. Ahí ya se le notaba más relajado.
Otra cosa que pasa con nuestra relación es que yo lo planifico todo (en mi vida diaria) y él no planifica nada. Hoy mismo le he preguntado si no le importa que deje algunas cosas mías en su casa, para que cuando yo me quede a dormir allí (que es el único sitio donde podemos tener sexo ahora mismo), las deje allí y así no tengo que ir cargada cada vez que vaya a su casa. Me ha dicho que sin problema, pero que no me voy a quedar allí a dormir muchas veces. Le digo que es que él me dice eso y pienso que no quiere que me quede, y él afirma que es por estadística, porque solo me he quedado a dormir allí una sola vez. Luego me comenta que tiene que buscar una cama más grande, y que él prefiere que yo me quede en su justa medida. Le gusta tener su espacio propio pero no le importa si algún día me apetece quedarme porque no tenga ganas de volver a mi cada o que se me haya hecho tarde. Y que para él, lo justito, ¿cuándo puede ser? ¿Una vez al mes? ¿Una cada dos ciclos lunares? (Esto lo dijo él pero como dije, siempre anda con sus bromas, pero que con su percepción del tiempo, si fuera más que eso ya me notaría como especie invasora). Aclaro que él es introvertido.
Mi punto es el siguiente: Yo respeto y quiero respetar su espacio. No quiero invadir a nadie, pero también busco mi comodidad. Y a veces, como yo planifico las cosas en mi día a día, no voy a evitar el planificar cosas dentro de la relación, pero tampoco quiero que él se sienta presionado por eso. Estoy dispuesta a ceder, pero que él también ceda. Estoy dispuesta a trabajar, pero que él trabaje. Y por lo que respecta al sexo, es verdad que en una relación no es mi prioridad pero no soy una monja. No pasa nada si tenemos un poco menos pero yo también tengo mis necesidades. No hace falta estar 24/7 haciéndolo (ni yo misma quiero), pero también quiero estar satisfecha dentro de la relación. Y ya sé que esto, si no se soluciona, puede llevar a la ruptura, pero ahora mismo no quiero pensar en eso porque me deprimo más. Me gustaría enfocarme en una solución con él. Creo que la tiene (empezando por la comunicación) y buscando alguna dinámica que nos guste a los dos. Además, que el sexo es muy variado, no solo la penetración. Hasta había pensando en hablar con él para que me diga mejor qué cosas le gustan, aunque sea un simple masaje no sexual. Os agradecería algunos consejos porque con toda la información que tengo en la cabeza, no me sale ahora mismo una solución clara que nos funcione.
