Menuda pelotera tuvimos anoche en casa… hacía AÑOS que no nos poníamos así.
Me caso en octubre y hemos empezado a organizarlo todo, ayer fui a casa de mis padres a cenar como cada semana, me senté en la mesa y mi padre medio un folio con una lista de 30 nombres. Me dijo que eran sus invitados para mi boda.
Me puse a leer por encima y son gente que me ha presentado alguna vez, que no conozco de absolutamente nada o que directamente me caen mal. Menos sus seis amigos de toda la vida (que ya estaban invitados sin que él me lo pidiera) porque los conozco de siempre y me hace ilusión que ese día estén conmigo porque son como mis tíos.
Le dije que no, que lo sentía mucho pero que ese día yo quería estar rodeada solo de gente a la que conozco y quiero, que no iba a tener a desconocidos por ahí danzando que no pintaban nada.
Pues bueno el fiera cómo se puso. ‘Que esos cubiertos los pago yo, que son mi gente y sí será tu boda, pero también en la boda de mi hija y será un día muy importante también para mí, yo también quiero vivirlo rodeado de la gente que me importa’.

Y tío, me fui de ahí súper indignada porque menuda vuelta que le dio a la tortilla, pero es que lo pienso en frío y como que ‘lo entiendo’, pero me toca el coño tener que tener ahí a gente que me la suda, porque es mi boda y yo me la imaginaba solo con mi gente, no con sus señores que hicieron la mili con mi padre que no he visto en mi santa vida.
¿Vosotras qué haríais? ¿Cederíais? ¿O entendéis que sea yo quien elija quién quiero que esté ahí?