Hace ya 15 años. Yo estaba en la universidad y él era un chico del barrio.
Al principio, como en todas las historias, él era bueno, era un príncipe. El sexo era genial, además tenía casa propia y eso nos lo ponía muy fácil.
Pero un día todo cambió. Era nochebuena, nos reunimos en su casa después de cenar con una botella de champán. Lo hicimos hasta caer extenuados, y, cerca del amanecer él quiso más. Pero yo estaba muy cansada y quería dormir.
A él no le importó. Simplemente se me puso encima y me penetró a pelo, mientras decía que no le importaba ser un cerdo como los demás tíos, que no importaba lo que yo pensara, que simplemente quería hacerlo.
No me habría sentido peor si me hubiera escupido.
No me quedé a dormir, me fui a mi casa, yo, simplemente, no podía estar ahí. Recuerdo aquella madrugada de Navidad volviendo a casa muerta de frío, sintiéndome sucia.
En aquel entonces no se hablaba de violaciones dentro de la pareja, pero yo sabía que algo no estaba bien. Eso que sentía no debía sentirlo.
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Imagen de Karolina Grabowska en Pexels[/caption]
Nunca más me quedé a dormir. Y poco después ni siquiera quise tener sexo con él. No podía. Y empezaron las humillaciones públicas. Las amenazas a mis amigos. Los insultos. Yo era una puta, yo daba vergüenza, yo no sabía vestirme y todo lo que decía en público estaba mal.
Volvió a intentar forzarme, pero grité no, simplemente no quería más. Y por supuesto, él se lo tomó como un agravio. Y habló de dejarme.
Yo no tardé mucho en darme cuenta de que ahí no era. De que no era amor. Me alejé, no cogí el teléfono, me negué a verle más.
Pero viví años con miedo a verle en la puerta de mi casa. A que me hiciera cualquier cosa. Cada vez que recibía una llamada sin número quería llorar porque creía que era él. La relación acabó, los fantasmas duraron años.
Pero hoy os lo cuento. Yo salí adelante. Sí, me maltrató psicológicamente. Sí, me violó. Sí, tuve dudas.
Por qué te lo cuento? Por si te reconoces. Por si te ha pasado. Sal de ahí, vive, pide ayuda. Tú puedes.