La semana pasada fuimos al banco para informarnos sobre si podíamos comprar un piso. Es algo que nos hace mucha ilusión y para lo que llevamos ahorrando mucho tiempo. Mi pareja ha recibido una pequeña herencia que complementaría lo que nos falta para la parte que no nos financian.
Casi me muero allí mismo cuando delante de la directora suelta que como él pone un poco más y además gana más cada mes, por lo que la cuota la pagaríamos en un 60% 40%, ha hecho sus cálculos y entre una cosa y otra, lo justo sería que el 70% de la vivienda se ponga a su nombre y el 30% al mío.

¡Aún estoy en shock! Al principio la cara de la directora al ver la mía era un poema, pero poco a poco fue cediendo y diciendo que era lo justo, por si después había una separación.
¿En serio esto es normal? No lo había escuchado nunca y, además, me parece una forma terrible y fría de tratar una relación.