Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Llevamos unos meses juntos pero muy a tope, él está separado desde hace tres años y tiene un hijo de 9 años. Todo bien hasta ahí. Se llevan correctamente, la ex y él hablan lo justo y necesario por el crío, nada fuera de lo normal.
Pero el otro día, mientras hablábamos de las fiestas y como las va a celebrar cada uno me suelta tan tranquilo:
“Ah, por cierto, en Nochebuena voy a cenar con mi ex y con el niño, como siempre.”
Resulta que desde que se separaron siguen cenando juntos esa noche para que el niño no note los cambios.
A ver lo entiendo… una vez, incluso dos, puede tener sentido mientras el crío se adapta. Pero han pasado tres años.
Y ahora él tiene pareja: yo.
Me pareció una falta de consideración enorme que ni siquiera lo hablara conmigo antes como si fuera obvio que yo iba a estar encantada.
Me dijo que no quería romper la tradición y que no entendía por qué me molestaba, que no hay nada entre ellos y que es solo por el niño
Entiendo que estén los dos presentes en su vida, pero también creo que hay un punto donde tienes que poner límites y construir una nueva rutina no?
y ojo, no pretendo yo cenar con él y su familia que llevamos muy poco, pero no sé, creo que si vamos en serio e incluso penssamos tener nuestros propios hijos esa dinámica no tiene sentido
Lo peor es que encima me siento mala persona por pensar que no quiero que vaya ¿Soy una egoísta o de verdad esto no es normal?
