Mi pareja actual está metido en un pufo como la catedral de Burgos y todavía estoy intentando procesarlo. Debe 190.000 euros.
Llevamos juntos desde 2023. Durante todo este tiempo yo sabía que tenía algunas deudas, pero siempre me habló de ellas de forma vaga, superficial, como si no fuera algo grave. Me decía que tenía «pagos pendientes», que tenía que controlar mucho sus gastos y que debía vivir mirando cada euro.
Hace dos semanas lo supe, y ojo, no porque él decidiera contármelo por iniciativa propia, sino porque su madre le obligó a hacerlo. Entonces me confesó la deuda real que arrastra.
Montó un pequeño negocio, una taberna, junto con su expareja y dos amigos. Yo esto ya lo sabía, pero por diferentes motivos el negocio fue mal. En lugar de cerrar a tiempo o asumir las pérdidas cuando todavía eran manejables, fueron alargando la situación hasta que se volvió completamente insostenible. No tenían ninguna experiencia en gestión y así les fue. Las deudas crecieron, llegaron los impagos y, con el paso de los años, la cantidad inicial fue aumentando hasta alcanzar la cifra actual.
Lo que más me ha impactado no es solo la deuda. Es que durante nuestra relación, y ya viviendo juntos, ha habido juicios relacionados con esos impagos y él nunca me dijo una palabra. Se iba a los juicios y no me contaba nada. Es inadmisible. Ahora vivimos juntos, hemos hecho planes de futuro, y aun así siguió ocultándome algo que afecta a todos los aspectos de su vida.
Ahora veo muchas conversaciones del pasado de otra manera. Entiendo por qué siempre insistía en gastar lo mínimo posible. Entiendo por qué vivía con tanta preocupación por el dinero. Lo que no entiendo es por qué no me dijo la verdad.
Tiene la nómina embargada. Cualquier dinero que reciba legalmente puede ser embargado también: herencias, premios de lotería… todo. Vive con aproximadamente ochocientos euros al mes. Compartimos gastos, pero como yo gano más, aporto más; es lo justo. Y claro, eso a él le sale rentable. Antes vivía con sus padres, por eso creo que su madre le ha obligado a contármelo: es lista, sabía que si me enteraba por otros lo iba a dejar y él tendría que volver a casa con ellos.
Él tiene 45 años y yo 43. Cuando uno llega a esta etapa de la vida, inevitablemente empieza a plantearse proyectos a largo plazo.
En varias ocasiones habíamos hablado de comprar una vivienda juntos. La idea era que, como yo gano más, asumiría una parte mayor de la hipoteca, aunque la vivienda estaría a nombre de ambos. Después de descubrir todo esto, comenté la situación con una amiga abogada. Su reacción fue inmediata: me dijo que ni se me ocurriera hacerlo. Nada en común, nada. También me dijo que, si ella estuviera en esta situación, dejaría la relación, porque este silencio durante años sobre algo tan grave solo indica falta de transparencia y honestidad, y que en estos casos hay que pensar siempre lo peor.
Yo ya tenía muchas dudas antes de hablar con ella, pero su opinión me hizo reflexionar aún más. Me explicó que, si él siguiera sin poder hacer frente a sus deudas, su parte de la vivienda podría convertirse en un problema para mi proque podrian quedarse con su parte de la vivienda.
Antes de saber todo esto jamás habría pensado que pudiera haber una intención oculta. Me pregunto si alguna vez llegó a plantearse que, gracias a mis ingresos, podría acceder a una vivienda que por sí mismo no puede permitirse. O si hubo algo de cálculo detrás de algunas conversaciones. Me pregunto si me ocultó la verdad por vergüenza o porque sabía que, de haberla conocido desde el principio, yo habría tomado decisiones diferentes. Ahora solo pienso mal. Lo mas retorcido.
No quiero ser injusta. Sé que una persona puede ocultar una situación así por miedo, vergüenza o sensación de fracaso. Pero también sé que dos años son mucho tiempo.
Y, por cierto, aunque me lo hubiera dicho desde el principio, yo también tengo derecho a decidir por mí misma. Esto afecta a muchas facetas de mi vida: viajes, alquiler, decisiones económicas, compra de muebles… todo. Estoy muy desanimada. Siento que intenta manipularme diciéndome que “antes estaba mejor con él”.y que “le estoy destrozando”, como si el problema fuera mi reacción y no lo que ha ocurrido.
Estoy muy plof