Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Somos una familia más bien pequeña, mi madre tiene solamente dos hermanos, de ella nací yo y sus hermanos han tenido dos hijos cada uno, con lo cual somos cinco primos. Además, ellos viven en el sur de España y yo en el norte, con lo cual nuestra relación es cercana, pero casi casi a distancia. Normalmente nos juntamos en navidades, aunque no todas y en verano una o dos semanas en el pueblo de nuestros abuelos. Lo que quiero deciros con esto es que somos una familia corta, nuestros padres siempre se han llevado fenomenal entre ellos y han pretendido que los primos hagamos lo mismo. Conmigo lo han conseguido, porque soy la mayor y de alguna manera todos me tienen como referente, pero entre ellos, que vivenn en la misma ciudad se llevan fatal desde siempre.
No sé por qué motivo se han tenido siempre una cierta tirría. Bueno, en realidad sus madres no se soportan y uno de mis tíos piensa del otro que es un flojo y que su familia también, con lo cual por ahí puede haber entrado el rechazo de la siguiente generación.
La cuestión es que mi primo es una persona insoportable, es autoritario, maniático, machista y prepotente. Yo le quiero muchísimo, pero no le aguantaría más de dos días seguidos. En todo caso, ha conseguido engañar lo suficiente a una muchacha encantadora con la que se va a casar en dos meses y a la boda nos ha invitado a toda la familia, como es lógico. Porque la tirría que se tienen los primos es un sentimiento solapado, nunca lo han dicho a las claras.
La casa del pueblo de mis abuelos la ha heredado el padre de mi primo, pero desde el día en que se repartió la herencia y quedó para él, se acordó que aunque fuera suya, todos los hijos y nietos podrían disfrutarla cuando quisieran. Mis primas, las hijas de mi otro tío, llevan años sin venir al pueblo y mi primo el que se casa, lleva muy despegado del mismo los últimos 6 años. Pero de repente, el año pasado le dio por venir. Con tan mala suerte de que una de las primas del otro tío también quiso venir con su marido y su hija.
Mi tío, el dueño de la casa, se pasa la vida diciéndole a su hermano que por qué no van a la casa del pueblo y lo mismo a las sobrinas. Pues bueno, mi prima pidió el año pasado su semana de vacaciones, la hizo coincidir con la de su marido (que no lo tienen fácil) e hicieron las maletas. Dos días antes del viaje, mis tío se encontró con mi primo y le dijo: “pues pasado mañana se va María a la casa del pueblo de los abuelos” y mi primo, con su soberbia habitual le soltó: “pues va a ser que no”. Y ahí zanjó la conversación y se fue. Él no quería que mi prima fuera porque quería ir con su novia a pasar un fin de semana romántico (con la que vive y tienen dos meses de vacaciones juntos) y en lugar de llamar a mi prima y explicarle los motivos le soltó esa bordería y se quedó tan ancho.
Mi prima, que es muy orgullosa y no aguanta a mi primo, se quedó blanca. Deshizo las maletas, le quitó la ilusión a sus hijas y le hizo la cruz a mi primo. Yo habría hecho lo mismo. Ahora, mi prima ha dicho, como es lógico, que no quiere ir a la boda de alguien que la trata así y que después de eso no le considera familia. Y mis tíos y mi primo pretenden que yo interceda por ellos, porque no pueden entender que mi prima se enfadara tanto por algo que para ellos era lógico. Pero yo no quiero intercceder, porque estoy totalmente de acuerdo con ella, lo que hizo mi primo me parece una imbecilidad y una putada para mi prima, puedo entender que no quisiera que estuvieran todos allí a la vez, pero se lo tendría que haber explicado y no pretender que fue algo normal. Habrían coincidido dos días, no habría sido ninguna tragedia, pero en todo caso, las formas no fueron las correctas. Yo estoy de acuerdo con mi prima y no quiero interceder, pero la verdad es que no sé cómo decírselo a mis tíos. Ya les he dicho que son cosas suyas, que lo solucionen ellos, pero no paran de insistir y sé que si hablo con mi prima del tema va a ser para darle la razón y decirle que mi primo es un sinvergüeza y un gili…as. En fin, ese día, pase lo que pase, me emborracharé, no me quedará de otra.
