Hola compañeras, vengo a contaros sobre mi suegra y sus actitudes. Ojalá podáis aconsejarme porque yo tengo miedo de perder la paciencia (y la empatía) un día de estos.
Para poneros en contexto, llevo 7 años con mi pareja y casados desde hace un año. Él y yo tenemos una relación muy feliz, nos queremos y respetamos, y somos muy parecidos en cuanto a valores y proyectos de vida, aunque en forma de ser él es muy tranquilo o despreocupado y yo soy más preocupada, organizada e incluso algo excesiva a la hora de apuntar las cosas que hacer y tener controladas las cosas que yo siento importantes (gestiones, médicos, cosas así…). Lo reconozco, tiendo a pensar en un plan A, B y C para según qué, pero también es cierto que tengo una discapacidad física bastante grande, y creo que gracias a estas estrategias he podido ser independiente, tener trabajo y tirar siempre adelante.

Por supuesto, reconozco (y nadie mejor que yo sabe) que querer que todo salga bien lleva a preocuparme de cosas innecesarias a veces, y que todo llevado al extremo puede ser perjudicial, sobre todo para la salud mental de una misma. Por ello, voy a la psicóloga frecuentemente y he aprendido a conocerme, regularme, pero sobre todo a quererme a pesar de mis “fallos”.
Mi suegra es una mujer sana, guapísima y muy divertida cuando está de buen humor. Ha tenido que ocuparse de mucho en lo referente a la maternidad, y lo ha pasado muy mal, ya que mi suegro le fue infiel (durante un año) y luego los abandonó yéndose a otro país a vivir. En este sentido, mi marido (que tiene solo una hermana), empezó a ocuparse de cuidarla anímicamente a ella, generando así una dependencia de ella hacia él que fue muy difícil reducir una vez él decidió que no quería seguir en esa situación. Ella no ha vuelto a tener pareja, apenas tiene amigos y, la verdad, si no fuera por nosotros estaría muy sola (su hija se fue al otro país a vivir con su padre).
La cuestión es que pasamos más tiempo con ella que con mis padres, cosa que es normal, invitándola a estar en nuestra casa varios días seguidos varias veces al año (entre 5 y 15 normalmente). También somos muy detallistas e intentamos que, al menos, cuando esté con nosotros, esté feliz y se lo pase bien. Sin embargo, parece que nunca es suficiente y como a su hijo lo idolatra, literalmente, la que se lleva comentarios desafortunados de su parte siempre soy yo, y ha sido así desde el principio. Intuyo que es porque siente que ‘le he quitado a su hijo’, pero jopé… ya han pasado casi 8 años y no lo acepta.
Esta semana anterior vino a quedarse en casa por su cumple (se quedó 5 días). Como cada año, le pedimos una lista de regalos y elegimos 3 o 4 que le vamos dando a lo largo del día. Este año, yo pagué 2 de los 3 (no por nada, sino porque él encontró uno y luego yo encontré los otros dos). Luego comentó que no tenía vestido para ir a cenar al restaurante al que le invitamos, y yo aprovechando que ella nos estaba cocinando la comida, bajé al centro comercial y le regalé dos vestidos (uno elegante y otro más de diario).
El primer comentario vino, cuando antes de darle los regalos, pasamos por una tienda de dulces y quisimos comprar una bolsita, mi marido fue a la caja a pagar y al volver le dije ‘ay, ¿has pagado con mi tarjeta? yo quería invitar’, y ella me soltó ‘pues sí que te iba a salir barato el regalo’. Yo me quedé ESTUPEFACTA. Obviamente ella aún no había abierto sus regalos, pero parece mentira que no sepa a estas alturas que yo no soy nada agarrada. ¿Qué hice? Me quedé callada, porque os juro que no supe qué decir.
Ya al día siguiente, tras un feliz día de cumpleaños, estábamos comiendo y yo dije a mi marido ‘ay, cariño, voy a apuntarme el ruido ese raro que hace el coche para cuando vayamos al taller comentárselo’. Y ella, seca e impasible me dijo ‘¿tú te encargas del coche? eso lo puede hacer X -mi marido-, es que eres muy controladora, lo quieres tener todo controlado y eso no es bueno, tienes que cambiarlo’. Yo le dije muuuy suavemente (aunque por dentro ardía) que ya sabía mis fallos, que los estaba trabajando y que no sabía qué más había pasado para que me dijera eso. Mi marido enseguida dijo que en parte era culpa suya por ser tan despreocupado y que yo hubiera tomado ese rol, a lo que yo dije que sí y que como pareja estábamos intentando equilibrarnos en eso. Ella dijo que no lo decía por nada, que pensaba que el coche tenía que ser cosa de él. Coche que es de los dos, ¿eh?
En fin, su crítica a mí duró realmente varios minutos y en ningún momento puso responsabilidad en X. Se nota que, aunque me esfuerce, todavía me tiene rabia e intenta ponerse por encima de mí cuando puede. También ha hecho comentarios sobre mi físico (estoy unos 10 kg más gordita que ella) y me ha culpado de que su hijo haya engordado (según ella porque cuando yo no me acabo el plato, se lo come él). Pero a ver, que tenemos 30 y 32 años, y que él decide solito si quiere seguir o no comiendo.
Yo me callo, y me callo, y me callo… por mi marido. Él me apoya cuando lo hablamos, y critica la actitud de su madre… pero no sabe qué hacer. Creemos que no va a cambiar, pero yo tengo miedo de explotar un día y tener que distanciarme de ella por mi salud mental, porque sé que mi marido tomaría también distancia de ella y eso les afectaría.
Perdón por el súper tostón, estos solo son unos pocos ejemplos, pero a ver si podéis aconsejarme cómo actuar con ella en general y en esos casos que me hiere.
Mil gracias a todas