En mi invitación de boda puse claramente que los invitados podían vestirse como les apeteciera e incluso que las mujeres casadas podían traerse sus vestidos de boda para darles un segundo uso, lo dije de corazón y hubo tres amigas que estuvieron a punto, peri al final dijeron que preferían ir con algo más cómodo, aunque a mi me hubiera encantado verlas de blanco, yo fui con un vestido asiático, negro a juego con mi madre y también me hubiera gustado su otras personas hubieran llevado trajes como el mio, mi marido y la mitad de los invitados varones con falda escocesa, incluidos mi padre y mi suegro.
La ropa es solo un trozo de tela, no puede ser más importante que las personas, debe utilizarse para disfrutar y pasarlo bien, para dar color y ser creativos, no para discutir y generar problemas de celos.