Y mi familia dice que se la compre, que ya está bien. Tengo tres maravillas de demonios, todos chicos, que le vamos a hacer, los tres por cesárea, la segunda ya fue complicada y los médicos me aconsejaron parar, de hecho la ligadura de trompas estaba confirmada.
Pero mi suegra quería la niña, ella tuvo dos niños, a uno lo tengo yo y el otro es un descarriado que no va a tener descendencia, vamos que soy su única oportunidad. Para el tercero decidimos no saber el sexo hasta el día del parto, cuando volví a la consciencia el disgusto ya estaba ahí, era otro niño, no quería ni ver la cara de mi suegra. Mi familia por su parte lo tenía claro y se alegraron igual que con los otros dos, igual que yo.
Nunca olvidaré el momento de coger al bebé y sentir eso de que bien es un bebé sano y precioso, pero queríamos la niña. La frase de aún podemos ir a por la niña no se dijo en voz alta, pero flotaba en el ambiente, tengo 39 años, entre unas cosas y otras ya no es edad para nada y menos para esto.

El último embarazo fue un horror para mi, con dos niños pequeños que cuidar, y mi salud bajo mínimos, lo último que quiero es volver a pasar por eso de nuevo y menos poner en peligro mi salud.
Mi suegra no dice nada, solo mima a los niños y me mira con condescendencia y yo siento que la estoy fallando por una parte y por otra que mi cuerpo es mío y soy yo de primeras y mi marido, los que debemos tomar este tipo de decisiones.
Si los profesionales aconsejan que pare, yo voy a parar, debo pensar en mis chicos y en mí y como dice mi familia, quien quiera una niña, que se la compre.
Tan mal hago?