Hola, mi nombre es Ángel y llevo 4 años con mi pareja. Como todas las relaciones, hemos tenido nuestros altibajos. Yo tengo 25 años y ella 26. Empezamos de forma maravillosa, pero todo se torció al poco tiempo.
Mi suegra no quiso conocerme. La primera palabra que me dijo fue que “le había roto el nido”. Desde entonces, la relación con su familia ha sido un caos.
Mi cuñado conoció a su actual pareja —él tiene 18 y ella 25— y, desde ese momento, quedó claro que en esa familia más vale caer en gracia que ser gracioso. Todos los fines de semana van con la maleta a casa de mis suegros. Mi cuñada ya ha tenido tres abortos con mi cuñado y, aun así, se fueron de vacaciones a Bali a los cuatro meses de conocerse.
[caption id="attachment_1151071" align="aligncenter" width="2508"]
stressed desperate man with beard in casual attire lying with hands on face during mental breakdown[/caption]
Cuando mi pareja y yo íbamos a cumplir un año, planeamos irnos de vacaciones juntos. Mi suegra me dijo que ese año no, que “ya veremos el siguiente”. Me lo repitió tres años seguidos.
Este último año, cuando por fin planeamos una escapada de fin de semana a solo 30 minutos de casa, me soltó que “en su casa las cosas son así y, mientras su hija viva bajo su techo, es lo que hay”.
Así que llevo cuatro años de relación haciendo las cosas solo: irme de vacaciones, hacer deporte… porque su madre le exige a mi novia irse con ella al gimnasio.
Estoy yendo a terapia por culpa de mi suegra y de mi novia. Aun así, la amo con locura, aunque cada vez la veo más cambiada.
He perdido totalmente el interés en ir a su casa a comer o cenar: a unos les sirven manjares y a mí un sándwich con moho. Cuando estoy allí, solo puedo estar en el sofá o en la cocina, y siempre bajo vigilancia.
Mi suegra parece tenerle miedo a la intimidad. Con mi novia sí hemos intimado, pero solo en mi casa, nunca en la suya. Hace poco mi suegra soñó que era abuela joven (tiene 48 años) y lo vivió como una pesadilla.
Siento que pagan sus frustraciones conmigo, que soy el diferente, el señalado. Ya no sé si el problema soy yo o qué está pasando.
No sé qué hacer. No se puede hablar con mi suegra, pero ella sí puede decirme burradas a mí.
Noto que no me quieren, que no me consideran parte de la familia… y sinceramente, ya no sé cuánto más puedo aguantar.
(texto corregido por wls para facilitar su lectura)