Os pongo en situación: mi suegra enviudó cuando mi pareja era muy pequeño, así que siempre han estado los dos solos y, con el paso de los años, se ha vuelto bastante sobreprotector con ella. Ella es una buena mujer, pero está acostumbrada a vivir a su bola, sin pensar en las consecuencias de sus actos. Insisto en ello porque estoy segura de que las cosas que hace no son a malas, pero a veces me cansa su egocentrismo y simplicidad. Su lema es «tengo que ser feliz», dicho por ella, y lo lleva a rajatabla, lo cual no es malo en sí mismo, pero sí cuando arrastra a otros con sus decisiones.
La última ha sido hoy: voy a cumplir cuarenta años este domingo, y es una fecha especial, por lo que íbamos a ir a ver a mi familia, que vive a tres horas en coche. El cumple de mis mellizos es una semana después, e íbamos a pasar el fin de semana en casa de mi suegra. Lo cierto es que me hacía ilusión y llevaba semanas organizando una fiesta con mis hermanos y sobrinos, a los que no veo tanto como querría. Pues bien, mi suegra resulta que la semana que viene no nos puede recibir porque se va de balneario, cosa de la que se ha acordado hoy justamente, y mi pareja ha dicho que sin problema, que anulamos la visita a mi familia y vamos a verla a ella.
Por mantener la paz, me he callado. Pero llevo diez años callando cuando ha puesto a la viva la virgen de su madre por delante de mí y mis seres queridos, y ya me estoy cansando. Por supuesto, he hablado con mi pareja y él dice que no lo hace a malas, que es despistada, que a veces se siente sola… Pero ya no sé qué pensar.
