Estoy hasta el moño de mi suegro.
Terminamos de comer, la mesa hecha un cristo, platos por todos lados, la cocina que da pena… y él se levanta, dic: uf, qué lleno estoy, y se va directo al sofá a echarse la siesta. Ni recoge su plato, ni pregunta si hace falta ayuda, ni nada de nada.
Da lo mismo que sea Navidad, un domingo cualquiera o una comida especial. Come, se queda tan ancho y desaparece mientras el resto nos ponemos a recoger como si fuera lo más normal del mundo.
Lo que más me quema es que parece que está asumido y me toca las narices porque mi hijo está viendo esas conductas y el otro día poco más y me manda a freír espárragos cuando le dije que recogiera la mesa. Me dijo tal cual: tengo sueño como el abuelo.
Se lo dije a mi marido y en vez de decirle algo le rio la gracia, así que el niño ayer volvió a hacerlo.
Ya no sé si es que estoy especialmente sensible o si esto es tan maleducado como me parece. Porque a mí cada vez me dan menos ganas de sentarme a la mesa si luego pasa lo de siempre.
