buenas foro os cuento mi drama familiar.
Mi madre tiene tres hermanos, siempre han sido uña y carne. Toda la vida han trabajado juntos, tenían un negocio compartido y uno de ellos ya se ha jubilado. Los dos pequeños están casados y el mayor, el jubilado, está soltero. Nunca han tenido ningún problema ni por temas de herencias, ni de dinero, ni nada parecido. Bien es verdad que tampoco han hablado nunca de nada, han ido tirando por inercia y les ha funcionado…hasta que han aparecido más variables en la ecuación.
Viven en una ciudad de Asturias, pero tienen una casa, la de mis abuelos, en un pueblo pequeño de Segovia. Mis abuelos murieron y repartieron la herencia en vida, con lo cual no hubo problemas, todos estuvieron conformes. La casa familiar le tocó al mediano, que es el más negociante y echado para delante. El resto recibió otras casas, pero viejas, que hay que reformar para vivir y otras cosas que equilibraron la herencia.
El caso es que la casa familiar le tocó al mediano, pero siempre se sobreentendió que a ella podían seguir yendo todos los hermanos cuando quisieran. Y así ha sido, hasta este verano pasado. El dueño de la casa va una vez cada dos años, tres o cuatro días como mucho, su hija en verano a las fiestas y su hijo lleva por lo menos cinco años sin ir (y antes de esos otros cinco). El hermano menor no va desde que se murieron mis abuelos, hace 20 años. El único que va de manera habitual es el mayor, el soltero.
Él va todos los años el mes de agosto, en semana santa, en las fiestas de julio y mayo y en el puente de los santos. Es el que ha mantenido la casa, limpiando, arreglando lo que se iba estropeando, tirando cosas viejas, comprando cosas nuevas, llamando y pagando a albañiles, fontaneros, limpiando las hierbas y zarzas del patio, etc. Y lo ha hecho durante los 20 años que mis abuelos llevan sin estar. Él y mi madre, que vive en el pueblo de al lado y siempre ha estado pendiente. Si viene alguien pone lavadoras, las tiende, pasa a ver que la ropa de cama no esté apolillada, que haya luz y agua, que esté todo bien y todas esas cosas que hay que hacer en las casas de pueblo. Que necesitan mucho mantenimiento.
Bueno, pues mi tío ya está jubilado y está yendo más al pueblo. Él tiene una casa vieja, pero está muy muy vieja, habría que tirarla y hacerla entera para volver a vivir en ella. Mi madre le lleva años diciendo que por qué no la arregla, aunque sea hacer una cocina, un baño y una habitación. Pero él siempre ha dicho que es absurdo, que está la otra casa que es enorme y está desocupada. Y tiene razón, peeeero…resulta que este verano mi primo (el hijo del dueño de la casa) ha decidido que quería pasar unas semanas en la casa del pueblo con su nueva novia, será para enseñarle sus propiedades supongo.
Cuando nos dijo que iba a ir nos pusimos muy felices, a ver si por fin alguien de la nueva generación valoraba lo que tenía y empezaba a hacerse cargo de ello; y con suerte, si le gustaba a la novia, irían más.
Cuál no sería nuestra sorpresa, cuando llama mi tía a mi madre y le dice que a ver cómo se las apaña, pero que su hijo quiere ir a pasar el verano a la casa y que su tío no puede estar allí, que quieren pasar los días en pareja y que su tío les molesta y no puede estar allí. Mi madre se quedó tan cortada que no supo ni qué decir. Pero es que, cuando llegaron al pueblo llamó mi primo a mí madre enfadadísimo para pedirle explicaciones de que por qué estaba mi tío en su casa y que le dijera que no podía estar allí.
No nos pudimos creer la poca vergüenza de mi primo y de mis tíos por permitirle semejante tropelía. No solo desprecia el trabajo que mi tío lleva haciendo por su casa 20 años, no solo pretende echar a mi tío de 70 años a sabiendas de que no tiene otra casa donde ir en el pueblo, sino que encima es un cobarde y pretende que sea mi madre la que le diga que su sobrino no quiere estar con él en una casa que tiene ocho habitaciones ¡ocho! y encima se permite el lujo de montarle el pollo a mi madre.
Así que llamamos a mi tío y le dijimos que se viniera al pueblo con nosotras, a nuestra casa, a pesar de que estábamos mi madre, mi marido, mi hijo y cuatro amigas que habían venido a pasar una semana. Y encima lo suavizamos para que mi tío no pensara que molestaba a su sobrino.
Os lo cuento ahora, porque este año va a pasar lo mismo y ya están llamando a mí madre para que sea la mensajera. Pero ya les ha dicho que si no quieren que vaya que sean ellos quienes se lo digan y den la cara. Menuda jeta que gastan, luego se le llevan un día al año a comer chuletón y parece que les tiene que agradecer la vida. Me pongo enferma, de verdad en todas las familias hay gente tan chunga?
