¡Qué cosas tiene la vida!, con lo que me ha costado encajar con alguien como para decidirme a tener algo serio, formar una familia y esas cosas que hacemos cuando pensamos que somos adultas, de repente, un día cualquiera aparece a tu lado un tipo que se ajusta a los cánones de lo que buscabas antes de encontrar a otro que también se ajustaba a los cánones.
Y aquí estoy, casada con mi tío ideal, y trabajando al lado de mi tío ideal. Y no son la misma persona.
Mi marido se ajusta a todo lo que a mí me molaba. Un tipo guapo, ojos verdes, musculado, con garra… Y a mi compañero de trabajo por privacidad, lo llamaremos Dani. Pues Dani también es lo que me gustaba. Alto, con ojos verdes, un tipo muy guapo, no está musculado, pero tiene ese punto de chispa que lo hace irresistible, de los que son guapos sin pretenderlo.
Llego a trabajar cada día feliz porque Dani me hace los días más bonicos. Me hace el café, y lo veo entrar por mi puerta con esos aires de George Clooney, le da el viento en la cara, sacude sus cabellos, la luz hace destacar sus preciosos ojos, trae una cafetera en la mano, se tira el café por encima, se arranca la camiseta, se apoya en la mesa, me mira y me dice “What else?”…. Vale ya. Que nos estamos yendo del tema principal. Nos reímos mucho, y después de un ambiente laboral bastante hostil, pues esto se agradece. Y salgo de trabajar feliz porque sé que, en casa, me espera mi compi, el padre de mis hijos, nos reiremos de la vida, le contaré lo guapo que es Dani y él se reirá conmigo diciéndome que soy la mujer con más mala suerte del mundo, sabiendo que lo de Dani quedará ahí. Sin más.
Tengo muy claros mis sentimientos y mis prioridades, no voy a cambiar a mi marido por nadie mientras nos duren las ganas de querernos, porque yo, no creo en los “para siempre” Pero soy humana, fantaseo.
¡Vamos que si fantaseo! seguirlo al baño y abordarlo por la espalda, y salir despeinados, sudados y recolocando la ropa. Pero yo, y todas lo hacemos. Con Dani, con el frutero y el vecino del primero.
Y el chute mundial de autoestima viene cuando sé que a él le pasa parecido. ¿Como un tipo como él va a fijarse en alguien como yo? Pues sí, se fija. Es más, se han fijado los dos en mí. NO UNO AMIGUIS; LOS DOSSSS
Lo del marido lo tengo claro. Pero lo de Dani no lo tenía tan claro. Hasta que descubrí que le pegaba los bostezos. Y no uno ni dos. TODOS los bostezos. Hace unos días le dije: ¿puedes dejar de mirarme? Y él me contestó: eres más mala que el veneno, por eso eres tan pequeñita, porque el veneno que llevas no te dejó crecer. (mido 1.51)
Continuamente me canta: ¿Qué hubiera sido? Si antes te hubiera conocido…. Y yo picarona le contesto: Probablemente, estarías bailando esta conmigo y no como amigos. (guiño, guiño)
Y así pasamos los días, haciéndonos el café, gastándonos bromas, contándonos la vida, hablando de nuestros hijos y con una complicidad tan bonita que a veces da hasta mal rollo.
Y cuando salimos de trabajar, él se va a casa con Ana. Y yo me voy a mi casa con Jorge.
Y hasta el día siguiente.
No habrá segunda parte de este escrito porque nunca pasará nada entre nosotros. Porque cuando tus prioridades están claras, tomar decisiones es mucho más fácil.
