Buenas foro, doy detalles para ver. vivo en un bloque normal, de una ciudad normal, en un piso normal. Tengo dos peques de 4 y 6 años. No son especialmente traviesos, son niños. Juegan, ríen, alguna vez pelean entre ellos por un juguete, se caen, se levantan. Lo normal en dos niños de esas edades.
Este sábado por la mañana sobre las once y pico, estaban jugando en el salón. Tampoco algo loco Estaban montando un circuito de coches con pistas de esas de plástico y se reían. Pero NO estaban gritando, NO estaban dando saltos, NO estaban tocando el tambor. Se estaban riendo jugando a las once de la mañana de un sábado.
Pues nada me levanto esta mañana y me encuentro una nota en mi puerta.
Nota que dice literalmente: Por favor, rogamos que sus hijos jueguen más bajito los sábados por la mañana. Hay vecinos que queremos descansar. Gracias. 3-C
Primero: once de la mañana. ONCE. No son las 7 am. No son las 3 am. Es un horario en el que el mundo entero está despierto haciendo su vida.
Segundo: sábado. O sea el día familiar por excelencia. El día en el que los niños NO están en el cole y están en casa. Si hay un día del mundo en que los niños hacen ruido en casa, es el sábado por la mañana.
Tercero: «que jueguen más bajito». Perdona, ¿QUÉ? ¿Jugar más bajito? ¿Cómo se le dice a un niño de 4 años que se ría más bajito?
Cuarto y el que más me revienta: la pasivo-agresividad de la NOTA. Si tienes un problema, llamas a la puerta me lo dices a la cara como una persona adulta y hablamos. Pero no, te gusta más dejar una notita en la puerta como si estuviéramos en una película de terror de comunidad de vecinos.
Si tú, como adulto, no soportas oír a unos niños jugar a las once de la mañana un sábado, quizá el problema no son los niños. Quizá eres tú. Quizá un piso no es tu sitio. Quizá necesitas una casa en el campo aislada sin vecinos ni vida alrededor.
Porque vivir en una comunidad implica asumir que alrededor tuyo hay personas que viven. Personas que ven la tele, que tiran de la cisterna, que ponen una lavadora, que discuten, que reciben invitados, y sí, que tienen hijos que se ríen jugando.
Estoy por contestar con otra nota. O mejor, pasarme por su casa y preguntarle a la cara cuál es exactamente la franja horaria en la que mis niños tienen permiso para ser niños.
