Hola! Primero de todo decir que me encanta esta comunidad y que os leo mucho, pero hoy me animo a escribir.
Os cuento:
Siempre he sido una chica amante de los animales. Cualquiera que me conoce sabe que para mí los animales son muy valiosos. Soy la típica que va por la calle parando todos los perros que ve para saludarlos. Me he puesto en peligro mil veces por ellos, intentando atrapar perros perdidos, me han atacado gatos por intentar rescatarlos, he salido corriendo en mitad de una carretera por ver un perro desorientado… En fin, mi madre dice que incluso siendo pequeña tenía demasiada confianza en los animales. Tuve un cocker desde que tuve 1 año hasta mis 14, que ella murió, al que si hacía falta le metía la cabeza en la boca para ver qué se había tragado. El problema es el siguiente:
Estoy embarazada de 7 meses, amo a mi hija y a los miedos que se tienen ya de por si en un embarazo, se le suma que pasé por un aborto natural que me dejó bastante traumatizada.
El caso es que hace poco nos hemos mudado por fin (estábamos viviendo en casa de mi suegra), y yo tengo la necesidad de tener un animalito en casa. He tenido animales desde que nací y quiero lo mismo para mi hija. Hablando con mi pareja, pensamos en adoptar un cachorro (la perra de su abuelo acaba de parir) pero quedamos en que quizás era demasiada faena para mí encargarme de la niña y de un cachorro (él trabaja de 7 a 20 de la tarde y no va a tener baja de paternidad), así que todo el trabajo sería para mí. Así que decidimos acoger, para probar. Hemos acogido un abuelito de 13 años. Es un perro grande, un cruce de pastor alemán. Es muy cabezón y poco cariñoso, pero no se porta del todo mal, solo creo que se está adaptando.

El caso es que de repente, le tengo mucho miedo. A él, y a cualquier perro que no sea un chihuahua, que sepa que si me muerde no me va a mutilar. Y no entiendo por qué. Jamás he tenido miedo a ningún animal, como os digo, mi madre siempre dice que si me encuentro un león en vez de correr seguro que me acerco a darle un beso.
Creo que puede estar relacionado con un episodio que viví hace poco: el perro de mi novio (un perro grande también), hizo el amago de morder a una amiga nuestra. La culpa fue de ella, no la conoce apenas y se acercó «gruñendole» para jugar con el, y él se asustó. Se que lo hizo por miedo y no por querer morderle sin más. Pero lo vi muy de cerca y es una imagen que no me quito de la cabeza.
Ahora tengo la sensación todo el rato de que tengo que protegerme a mí y a mi cachorro, que es mi hija, y no me fío de ningún perro. Y esto me frustra, porque no es justo y porque la compañía de los animales me hace mucho bien, pero no sé por qué ahora me está causando este problema. Tengo al perro de acogida en casa y cuando hay que ponerle normas como que salga de la cocina o que nos deje comer tranquilos sin tener el hocico en la mesa, me acojono y no soy capaz ni de mirarlo a los ojos, cuando el animal de momento es muy bueno y no ha hecho en ningún momento el amago de reaccionar de manera agresiva. Lo peor de todo es que tengo la sensación de que esto no se me va a pasar cuando de a luz…
¿Algún consejo? ¿Alguien que haya pasado por lo mismo o similar?
Muchas gracias por leerme.