Y mi marido está que trina pero no es capaz de decirlas nada ,y su otro hermano también se calla porque tienen miedo.
No he visto tanto morro en mi vida, ya me parecía raro los líos que se traían de siempre, nosotros no hemos tenido hijos y desde que ellas tuvieron, ya perdimos nuestro derecho a recibir regalos de cumpleaños y navidad, perfecto, todo para los niños, me da lo mismo, pero siempre han pasado cosas que he flipado.
En esa familia son de los que piensan que las hijas son de las madres y los hijos ya se apañan sus vidas, algo muy machista hoy en día pero bueno, en la mía esas cosas no se han hecho nunca, mis primos han sido iguales tratados por ser nietos de hija o de hijo.
Cuando falleció mi suegro, a mi marido le dejaron como aparte de los papeleos y demás, pero este, que es un confiado, pues ni se inmutó, ya viendo lo visto, seguro que la liaron ya, inocente yo. La bruja que habita en mí ha estado estos años callada en modo zen, es su familia, sus cosas y yo me callo.
Mi suegra la pobre era una mujer que no gastaba nada, siempre en casa viendo la tele, no tenía más aficiones, comía lo justo y gastos eso, mínimos. La pensión, yo sabía que era importante porque una vez me tocó llevarla al cajero a sacar dinero para pagar el seguro del coche de mi cuñado, que los pobres lo estaban pasando mal, y vi la nómina. Dejamos a un lado el tema de que yo nosotros sobrados no íbamos pero nuestros seguros nos los pagábamos solitos sin sajar a nadie.

Imaginad lo que esa buena señora debería tener ahorrado en su cuenta. El caso es que cuando mi suegra se puso un poco malita y necesitaba que la cuidarán, pandemia y demás follones, mis cuñadas decidieron que cada mes la tenía una en casa, perfecto,.
La pobre ha fallecido y mis cuñadas se han demorado para hacer los papeles, no os cuento cuanto, hasta que me he puesto firme porque legalmente se nos podía caer el pelo. Total que a la hora de repartir, repito la pensión de mi suegra ya la querría yo de sueldo, aquello no estaba en números rojos de milagro, no nos ha tocado poner pasta de casualidad, increíble.
Mi marido se enfada pero por dentro, ya le cuesta admitir que sus hermanas se lo han pasado pipa con la pasta de su madre, ya los otros dos hermanos si eso, que se apañen. Estos de las herencias es lo que tiene.